La familia agustiniana celebra unida el primer aniversario del pontificado del Papa León XIV11/5/2026
El pasado 8 de mayo, toda la familia agustiniana se reunió en Madrid, en el Colegio San Agustín, para celebrar una Eucaristía de acción de gracias y un concierto-testimonio con motivo del primer año de pontificado de Papa León XIV. La jornada estuvo marcada por un profundo clima de comunión, gratitud y alegría compartida entre religiosos, religiosas, laicos, familias y jóvenes vinculados al carisma de san Agustín. El acto central fue la celebración de la Eucaristía, presidida por nuestro hermano agustino, el P. Tomás Marcos, en la que se dio gracias al Señor por este primer año de pontificado y por el camino de fe y esperanza que seguimos recorriendo como Iglesia. A continuación, los asistentes pudieron participar en un concierto-testimonio ofrecido por la comunidad de hermanas agustinas del Monasterio de la Conversión junto a la fraternidad de laicos. A través de la música, la oración y diversos testimonios vocacionales compartidos por religiosos, religiosas, matrimonios y jóvenes laicos, se fueron mostrando distintas formas concretas de vivir hoy el seguimiento de Jesús desde el carisma agustiniano. Fue una ocasión especial para experimentar la riqueza y diversidad de nuestra familia espiritual, unida por una misma búsqueda de Dios y un mismo deseo de vivir el Evangelio en comunidad.
La celebración pudo seguirse también por streaming a través del canal de YouTube de los Agustinos, permitiendo que muchas personas se unieran desde distintos lugares y pudieran vivir este momento como una sola familia, más allá de la distancia.
El próximo 8 de mayo, Agustinos, Agustinos Recoletos, Agustinas Misioneras, Misioneras Agustinas Recoletas, Agustinas Hermanas del Amparo y Comendadoras de Santiago se reunirán en Madrid para celebrar una Eucaristía de acción de gracias y un concierto-testimonio.
El encuentro tendrá lugar en el colegio San Agustín. El acto central será la Eucaristía y, a continuación, los asistentes podrán participar en un concierto- testimonio, donde se expresarán las distintas formas concretas de vivir el seguimiento de Jesús desde nuestro carisma agustiniano. La celebración tiene un carácter profundamente eclesial, en la que los participantes podrán expresar su cercanía al Papa. La música y los testimonios también tendrán un papel muy importante en esta jornada, que intenta responder al momento que estamos viviendo desde la sensibilidad pastoral actual, en el que la música, el arte y las experiencias personales tienen mucha importancia. Se quiere hacer partícipes a las comunidades que no están en Madrid, que podrán seguir la celebración por streaming, a través del Canal de Youtube Agustinos. De modo que, a pesar de la distancia, se pueda vivir unidos este momento como una sola familia. Ejercicios Espirituales en Sevilla con la Fraternidad de la parroquia San Juan Pablo II
A lo largo de estos días, hemos recorrido juntos un camino interior centrado en el misterio del amor paterno y filial. Un amor que no es solo una idea, sino una experiencia que nos constituye, nos hiere a veces y, sobre todo, nos sana y nos llama a la comunión. Desde la oración, el silencio, la escucha de la Palabra y los momentos compartidos, se ha ido abriendo un espacio donde cada uno ha podido reencontrarse con su propia historia de amor: la recibida y la entregada.
El ambiente ha sido de gran profundidad espiritual y, al mismo tiempo, de una cercanía muy familiar. La acogida, la participación y la disponibilidad de todos han hecho posible que estos Ejercicios fueran un verdadero tiempo de gracia. Muchos han podido poner nombre a experiencias vividas, reconciliarse con su propia historia y redescubrir que en el origen de todo —también de nuestras heridas— hay un Amor que permanece y sostiene. Queremos dar gracias por estos días compartidos, por cada persona, por cada momento de encuentro y por la presencia de Dios que se ha hecho tan tangible. Nos volvemos con el corazón lleno y con la certeza renovada de que, verdaderamente, en el principio —y en el fondo de todo— está el Amor. “Es el Señor” (Jn 21, 7) Acompañada por su familia, amigos, nuestra fraternidad de laicos y personas cercanas a la Comunidad, ratificaba su sí al Señor en una Eucaristía presidida por el sacerdote Raúl Orozco. Bajo el lema “Es el Señor” (Jn 21, 7), nuestra hermana Mariola daba este paso de la Consagración definitiva con los votos de pobreza, castidad y obediencia. Pedimos al Señor por ella, para que pueda confesar siempre: “Es el Señor” en cada momento de su vida. El viernes 24 de abril, coincidiendo con el día en que conmemoramos la Conversión de San Agustín, nuestro párroco de Sotillo de la Adrada, don Cecilio, ha sido afiliado a la Orden de San Agustín como muestra de agradecimiento, unidad y fraternidad durante todos estos años; por su cercanía y acompañamiento desde que nuestra Comunidad llegó a Sotillo de la Adrada (Ávila). Una afiliación a nuestra Orden, que tenía lugar al final de la Eucaristía celebrada por la mañana en la Iglesia de la Reconciliación de nuestro Monasterio de la Conversión. El próximo 25 de abril, nuestra querida hermana Mariola Martínez Fernández realizará la Profesión de votos Solemne en el Monasterio de la Conversión, ubicado en Sotillo de la Adrada (Ávila).
Este acto de consagración definitiva a la vida religiosa será un momento de profunda alegría y agradecimiento, tanto para ella como para toda nuestra comunidad. Os invitamos a todos a uniros a la oración por nuestra hermana, pidiendo que el Señor continúe guiando su camino y la bendiga en esta nueva etapa de su vida consagrada.
Será una alegría compartir este día con todos los que deseen unirse a esta celebración. Os esperamos con el corazón abierto.
Comunidad de la Conversión
Una oración que celebramos muy unidas a la del Papa, para pedir con alma y corazón el cese de las guerras y la instauración de la paz en todo el mundo, una paz verdadera que sólo puede venir del que es Señor de la Paz. Entre el silencio y los cantos, las hermanas que prepararon esta oración nos animaron a acercarnos al costado hendido en el altar de nuestra Iglesia de la Reconciliación, meter nuestra mano en él y pedir la paz La paz que Jesús nos entrega es un grito de paz que brota del corazón. Por eso, en el momento de las peticiones pedíamos al Señor, entre otras cosas, que nos ayude a dejar de lado cualquier disputa; que conceda su Paz al mundo, asediado por las guerras; que Su inmenso Amor por nosotros nos transforme el corazón; que quienes tienen armas en sus manos, las abandonen; que los dirigentes busquen la paz a través del diálogo. Nuestra oración terminaba con la escucha del mensaje del Papa León XIV que, momentos antes, había pronunciado durante la Vigilia por la Paz celebrada en Roma. “Nada puede encerrarnos en un destino ya escrito, ni siquiera en este mundo en el que las tumbas parecen no ser suficientes, porque se sigue crucificando, aniquilando la vida, sin derecho y sin piedad”, decía el Papa, quien añadía: “¡Basta ya de la exhibición de la fuerza! ¡Basta ya de la guerra! La verdadera fuerza se manifiesta en el servicio a la vida. […] Volvamos a creer en el amor, en la moderación, en la buena política. Formémonos y comprometámonos en primera persona, cada uno respondiendo a su propia vocación. ¡Cada uno tiene su lugar en el mosaico de la paz!”.
Por ello, celebraremos una vigilia de oración por la paz en nuestro Monasterio este sábado, de 19:00 a 20:00.
Os invitamos a todos los que deseéis participar a uniros a nosotras en este tiempo de oración, silencio y esperanza, para dejarnos renovar por la paz que brota del corazón de Cristo y suplicar juntos por un mundo reconciliado “El Cordero en pie. |
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| carta_de_comunión._pascua_2026.pdf | |
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Este domingo de Ramos hemos dado comienzo a nuestra semana de Pascua, que este año lleva por título: “Atraeré a todos hacia Mí”. Con la entrada del Señor en Jerusalén, iniciamos este camino que nos introduce en el corazón del misterio que celebramos.
En estos días queremos disponernos interiormente, en actitud de recogimiento y apertura, para acoger el don inmenso del Triduo Pascual, acompañando al Señor en su pasión, muerte y resurrección. Dejarnos atraer por Él es también dejarnos transformar, entrar en su entrega y aprender de su amor que todo lo abraza.
Como comunidad, estamos también preparando nuestra casa y nuestro corazón para acoger a todas las personas que deseais vivir estos días santos junto a nosotras. Con alegría sencilla, queremos compartir este tiempo de gracia, caminando unidos hacia la luz de la Resurrección.
Los días 21 y 22 de marzo de 2026 hemos tenido la alegría de participar en el VI Congreso Agustiniano Hipona, celebrado en el Centro Fray Luis de León (Guadarrama), bajo el lema «Somos Comunidad».
Este encuentro, dirigido a religiosos, profesores, monitores, catequistas, agentes de pastoral y laicos comprometidos, ha sido un espacio de formación, reflexión y comunión en torno a la riqueza de la espiritualidad agustiniana y su vivencia en la Iglesia de hoy.
Este encuentro, dirigido a religiosos, profesores, monitores, catequistas, agentes de pastoral y laicos comprometidos, ha sido un espacio de formación, reflexión y comunión en torno a la riqueza de la espiritualidad agustiniana y su vivencia en la Iglesia de hoy.
Durante el congreso, tuvimos también la alegría de participar en el encuentro con el Padre General, Josep Farrell, un momento especialmente significativo de cercanía, escucha y comunión.
En este marco, el sábado por la tarde, las hermanas ofrecimos un concierto–testimonio titulado «In illo Uno unum», una propuesta que unía música, palabra y testimonio de fe, con el deseo de expresar cómo en Cristo somos llamados a la unidad y a la comunión.
Damos gracias por este encuentro compartido y por la oportunidad de seguir profundizando juntos en el don de ser comunidad.
Con alegría anunciamos la apertura de inscripciones para nuestras actividades de verano “Civitas Dei”, dirigidas a niños, adolescentes y jóvenes, que tendrán lugar durante el mes de julio en el Monasterio de la Conversión.
“Civitas Dei” nace como un espacio de encuentro y crecimiento, donde queremos seguir construyendo juntos la Ciudad de Dios, ofreciendo a los participantes una experiencia viva de fe y comunidad. A lo largo de estos días, se propondrá un camino que integra la formación, la fraternidad y la acogida, a través de catequesis, la celebración de la Eucaristía, momentos de oración, encuentros compartidos, juegos y el contacto con la belleza y la creación.
Recordamos que las plazas son limitadas, por lo que animamos a realizar la inscripción con antelación.
Os esperamos con ilusión para vivir juntos este tiempo de gracia, en el que Dios sigue saliendo a nuestro encuentro y edificando, en cada corazón, su Ciudad.
“Civitas Dei” nace como un espacio de encuentro y crecimiento, donde queremos seguir construyendo juntos la Ciudad de Dios, ofreciendo a los participantes una experiencia viva de fe y comunidad. A lo largo de estos días, se propondrá un camino que integra la formación, la fraternidad y la acogida, a través de catequesis, la celebración de la Eucaristía, momentos de oración, encuentros compartidos, juegos y el contacto con la belleza y la creación.
Recordamos que las plazas son limitadas, por lo que animamos a realizar la inscripción con antelación.
Os esperamos con ilusión para vivir juntos este tiempo de gracia, en el que Dios sigue saliendo a nuestro encuentro y edificando, en cada corazón, su Ciudad.
Hoy, 19 de marzo, solemnidad de San José, hemos vivido un día de profunda gracia y acción de gracias en nuestra comunidad. El Obispo Emérito de Ávila, Don Jesús García Burillo, ha sido afiliado a la Orden de San Agustín, como signo de comunión y reconocimiento por su cercanía fiel, su cuidado pastoral y el cariño con el que ha acompañado a nuestra comunidad desde sus comienzos en Sotillo de la Adrada.
En el marco de una Eucaristía especialmente recogida y llena de gratitud, hemos podido contemplar cómo el Señor va tejiendo la historia con gestos concretos de amor y fidelidad. En ella, y en nombre de toda la familia agustiniana, el Padre General de la Orden, el P. Joseph Farrell, le ha hecho partícipe de este reconocimiento, expresión de una pertenencia espiritual que brota de la comunión vivida.
Damos gracias a Dios por el don de su vida entregada y por su ministerio, reflejo del corazón del Buen Pastor. Pedimos al Señor que lo siga sosteniendo con su gracia y que continúe siendo signo vivo de su presencia, guiando y cuidando a su Iglesia con humildad, sabiduría y amor.
Este pasado fin de semana, en el marco del tiempo de Cuaresma, celebramos en el Monasterio de la Conversión el encuentro Jaris LVIII, titulado Confessio Deo. De las Confesiones de san Agustín a nuestra propia confesión de fe.
Alrededor de cincuenta participantes se reunieron para vivir juntos estos días de reflexión, oración y convivencia fraterna. A lo largo del encuentro pudimos adentrarnos en la riqueza espiritual de las Confesiones de san Agustín, una obra que sigue iluminando hoy el camino de fe de tantos cristianos.
Inspirados por el testimonio del santo de Hipona, reflexionamos sobre cómo cada uno está llamado a reconocer la acción de Dios en su propia historia y a hacer de su vida una auténtica confesión de fe, vivida y compartida en medio del mundo y de la Iglesia.
Con el deseo de que más personas puedan participar de lo vivido y de la gracia recibida durante estos días, compartimos también los vídeos de las charlas del encuentro, para que todos los que lo deseen puedan unirse a esta reflexión y recorrer con nosotros este camino que va de las Confesiones de san Agustín a nuestra propia confesión de fe.
Damos gracias al Señor por todo lo vivido y por cada una de las personas que han participado en este encuentro.
Alrededor de cincuenta participantes se reunieron para vivir juntos estos días de reflexión, oración y convivencia fraterna. A lo largo del encuentro pudimos adentrarnos en la riqueza espiritual de las Confesiones de san Agustín, una obra que sigue iluminando hoy el camino de fe de tantos cristianos.
Inspirados por el testimonio del santo de Hipona, reflexionamos sobre cómo cada uno está llamado a reconocer la acción de Dios en su propia historia y a hacer de su vida una auténtica confesión de fe, vivida y compartida en medio del mundo y de la Iglesia.
Con el deseo de que más personas puedan participar de lo vivido y de la gracia recibida durante estos días, compartimos también los vídeos de las charlas del encuentro, para que todos los que lo deseen puedan unirse a esta reflexión y recorrer con nosotros este camino que va de las Confesiones de san Agustín a nuestra propia confesión de fe.
Damos gracias al Señor por todo lo vivido y por cada una de las personas que han participado en este encuentro.
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ABC comparte un cinefórum en el Monasterio de la Conversión con motivo de la película Los Domingos
9/3/2026
El periódico ABC, con motivo de la proyección de la película Los Domingos, nos brindó la oportunidad de compartir en nuestro Monasterio un pequeño cinefórum.
Fue un encuentro sencillo y muy enriquecedor, en el que pudimos dialogar sobre los temas que plantea la película y abrir un espacio de reflexión compartida.
Agradecemos a ABC su cercanía y su interés por propiciar este momento de encuentro y conversación en nuestra comunidad
Fue un encuentro sencillo y muy enriquecedor, en el que pudimos dialogar sobre los temas que plantea la película y abrir un espacio de reflexión compartida.
Agradecemos a ABC su cercanía y su interés por propiciar este momento de encuentro y conversación en nuestra comunidad
Escuchar y ayunar.
La Cuaresma como tiempo de conversión
Queridos hermanos y hermanas:
La Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas.
Todo camino de conversión comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu. Existe, por tanto, un vínculo entre el don de la Palabra de Dios, el espacio de hospitalidad que le ofrecemos y la transformación que ella realiza. Por eso, el itinerario cuaresmal se convierte en una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor y renovar la decisión de seguir a Cristo, recorriendo con Él el camino que sube a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección.
Escuchar
Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro.
Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor» (Ex 3,7). La escucha del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación, en la que el Señor involucra también a Moisés, enviándolo a abrir un camino de salvación para sus hijos reducidos a la esclavitud.
Es un Dios que nos atrae, que hoy también nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su corazón. Por eso, la escucha de la Palabra en la liturgia nos educa para una escucha más verdadera de la realidad.
Entre las muchas voces que atraviesan nuestra vida personal y social, las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta. Entrar en esta disposición interior de receptividad significa dejarnos instruir hoy por Dios para escuchar como Él, hasta reconocer que «la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia». [1]
Ayunar
Si la Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión. Precisamente porque implica al cuerpo, hace más evidente aquello de lo que tenemos “hambre” y lo que consideramos esencial para nuestro sustento. Sirve, por tanto, para discernir y ordenar los “apetitos”, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo.
San Agustín, con sutileza espiritual, deja entrever la tensión entre el tiempo presente y la realización futura que atraviesa este cuidado del corazón, cuando observa que: «es propio de los hombres mortales tener hambre y sed de la justicia, así como estar repletos de la justicia es propio de la otra vida. De este pan, de este alimento, están repletos los ángeles; en cambio, los hombres, mientras tienen hambre, se ensanchan; mientras se ensanchan, son dilatados; mientras son dilatados, se hacen capaces; y, hechos capaces, en su momento serán repletos» [2]. El ayuno, entendido en este sentido, nos permite no sólo disciplinar el deseo, purificarlo y hacerlo más libre, sino también expandirlo, de modo que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien.
Sin embargo, para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad. Exige permanecer arraigado en la comunión con el Señor, porque «no ayuna de verdad quien no sabe alimentarse de la Palabra de Dios». [3] En cuanto signo visible de nuestro compromiso interior de alejarnos, con la ayuda de la gracia, del pecado y del mal, el ayuno debe incluir también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que « sólo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana». [4]
Por eso, me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz.
Juntos
Por último, la Cuaresma pone de relieve la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno. También la Escritura subraya este aspecto de muchas maneras. Por ejemplo, cuando narra en el libro de Nehemías que el pueblo se reunió para escuchar la lectura pública del libro de la Ley y, practicando el ayuno, se dispuso a la confesión de fe y a la adoración, con el fin de renovar la alianza con Dios (cf. Ne 9,1-3).
Del mismo modo, nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real. En este horizonte, la conversión no sólo concierne a la conciencia del individuo, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo, a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad y de reconocer lo que realmente orienta el deseo, tanto en nuestras comunidades eclesiales como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación.
Queridos hermanos, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor.
Los bendigo de corazón a todos ustedes, y a su camino cuaresmal.
Vaticano, 5 de febrero de 2026, memoria de santa Águeda, virgen y mártir.
LEÓN XIV PP.
[1] Exhort. ap. Dilexi te (4 octubre 2025), 9.
[2] S. Agustín, La utilidad del ayuno, 1, 1.
[3] Benedicto XVI, Catequesis (9 marzo 2011).
[4] S. Pablo VI, Catequesis (8 febrero 1978).
La Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas.
Todo camino de conversión comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu. Existe, por tanto, un vínculo entre el don de la Palabra de Dios, el espacio de hospitalidad que le ofrecemos y la transformación que ella realiza. Por eso, el itinerario cuaresmal se convierte en una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor y renovar la decisión de seguir a Cristo, recorriendo con Él el camino que sube a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección.
Escuchar
Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro.
Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor» (Ex 3,7). La escucha del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación, en la que el Señor involucra también a Moisés, enviándolo a abrir un camino de salvación para sus hijos reducidos a la esclavitud.
Es un Dios que nos atrae, que hoy también nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su corazón. Por eso, la escucha de la Palabra en la liturgia nos educa para una escucha más verdadera de la realidad.
Entre las muchas voces que atraviesan nuestra vida personal y social, las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta. Entrar en esta disposición interior de receptividad significa dejarnos instruir hoy por Dios para escuchar como Él, hasta reconocer que «la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia». [1]
Ayunar
Si la Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión. Precisamente porque implica al cuerpo, hace más evidente aquello de lo que tenemos “hambre” y lo que consideramos esencial para nuestro sustento. Sirve, por tanto, para discernir y ordenar los “apetitos”, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo.
San Agustín, con sutileza espiritual, deja entrever la tensión entre el tiempo presente y la realización futura que atraviesa este cuidado del corazón, cuando observa que: «es propio de los hombres mortales tener hambre y sed de la justicia, así como estar repletos de la justicia es propio de la otra vida. De este pan, de este alimento, están repletos los ángeles; en cambio, los hombres, mientras tienen hambre, se ensanchan; mientras se ensanchan, son dilatados; mientras son dilatados, se hacen capaces; y, hechos capaces, en su momento serán repletos» [2]. El ayuno, entendido en este sentido, nos permite no sólo disciplinar el deseo, purificarlo y hacerlo más libre, sino también expandirlo, de modo que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien.
Sin embargo, para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad. Exige permanecer arraigado en la comunión con el Señor, porque «no ayuna de verdad quien no sabe alimentarse de la Palabra de Dios». [3] En cuanto signo visible de nuestro compromiso interior de alejarnos, con la ayuda de la gracia, del pecado y del mal, el ayuno debe incluir también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que « sólo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana». [4]
Por eso, me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz.
Juntos
Por último, la Cuaresma pone de relieve la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno. También la Escritura subraya este aspecto de muchas maneras. Por ejemplo, cuando narra en el libro de Nehemías que el pueblo se reunió para escuchar la lectura pública del libro de la Ley y, practicando el ayuno, se dispuso a la confesión de fe y a la adoración, con el fin de renovar la alianza con Dios (cf. Ne 9,1-3).
Del mismo modo, nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real. En este horizonte, la conversión no sólo concierne a la conciencia del individuo, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo, a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad y de reconocer lo que realmente orienta el deseo, tanto en nuestras comunidades eclesiales como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación.
Queridos hermanos, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor.
Los bendigo de corazón a todos ustedes, y a su camino cuaresmal.
Vaticano, 5 de febrero de 2026, memoria de santa Águeda, virgen y mártir.
LEÓN XIV PP.
[1] Exhort. ap. Dilexi te (4 octubre 2025), 9.
[2] S. Agustín, La utilidad del ayuno, 1, 1.
[3] Benedicto XVI, Catequesis (9 marzo 2011).
[4] S. Pablo VI, Catequesis (8 febrero 1978).
Confessio Deo. De Las Confesiones de san Agustín a nuestra propia confesión de fe
Serán días para reflexionar juntos, inspirarnos en las Confesiones de San Agustín y descubrir cómo nuestra propia fe puede convertirse en testimonio vivo en el mundo y en la Iglesia.
Un espacio para la reflexión, la oración y el encuentro fraterno. ¡Nos encantaría que nos acompañarais!
¡Os esperamos!
Comunidad de la Conversión
Un espacio para la reflexión, la oración y el encuentro fraterno. ¡Nos encantaría que nos acompañarais!
¡Os esperamos!
Comunidad de la Conversión
Queridos amigos:Os invitamos a ITER. Un camino en el desierto, un retiro–propuesta formativa de fin de semana para detenernos, hacer silencio y dejarnos conducir por Dios.
A la luz del Éxodo, recorreremos juntos un itinerario espiritual que nos invita a salir de las esclavitudes, atravesar el desierto y abrirnos de nuevo al encuentro con el Señor.
El retiro se articula en cuatro momentos sencillos y profundos:
Si quieres participar, por favor, inscríbete en el siguiente enlace:
A la luz del Éxodo, recorreremos juntos un itinerario espiritual que nos invita a salir de las esclavitudes, atravesar el desierto y abrirnos de nuevo al encuentro con el Señor.
El retiro se articula en cuatro momentos sencillos y profundos:
- La salida, como un parto
- El desierto, tiempo de memoria agradecida
- Subir al monte y recibir la Palabra
- La danza: “Cambiaste mi luto en danza” (Sal 30,12)
Si quieres participar, por favor, inscríbete en el siguiente enlace:
Os esperamos.
Comunidad de la Conversión
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Las Confesiones de San Agustín, la obra completa en audiolibro
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