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Del 12 al 18 de julio, el Monasterio de la Conversión acogió una nueva edición del campamento Civitas Dei, dirigido a adolescentes de 12 a 17 años. Bajo el lema «Alzad la mirada», los jóvenes vivieron una intensa semana en la que la convivencia, la diversión y el encuentro con Dios fueron de la mano. A lo largo de estos días, los jóvenes disfrutaron de un completo programa de actividades lúdicas, juegos, excursiones, veladas y dinámicas de grupo, creando un ambiente de amistad y alegría que favoreció el crecimiento personal y comunitario. Cada jornada estuvo también marcada por momentos de oración, celebración y catequesis, que ayudaron a profundizar en el lema del campamento. Como hilo conductor, se fue desgranando el mensaje que el Santo Padre dirigió a los jóvenes durante su visita a España, una invitación a levantar la mirada, salir de uno mismo y descubrir que Cristo sigue llamando a cada persona a vivir con esperanza, valentía y generosidad. El campamento quiso ofrecer a los adolescentes una experiencia integral en la que la fe se viviera con naturalidad, compartiendo la vida cotidiana, el servicio, la amistad y la alegría. En un mundo que tantas veces invita a mirar únicamente lo inmediato, «Alzad la mirada» ha sido una propuesta para descubrir horizontes más amplios, aprender a confiar en Dios y reconocer su presencia en los demás. Con el corazón lleno de recuerdos, nuevas amistades y el deseo de seguir caminando junto al Señor, los participantes regresaron a sus hogares agradecidos por una semana que, sin duda, dejará una huella profunda en sus vidas. Desde el Monasterio de la Conversión damos gracias a Dios por todos los jóvenes que han participado, por las familias que han confiado en nosotros y por los monitores, sacerdotes y hermanas que han hecho posible esta nueva edición de Civitas Dei. Del 5 al 11 de julio hemos celebrado en nuestra casa una nueva edición del Campamento Civitas Dei, dirigido a niños de 7 a 12 años, bajo el lema «Alzad la mirada».Durante estos días hemos querido profundizar, de una manera sencilla y adaptada a los más pequeños, en el himno que acompañó la reciente visita de nuestro Papa León XIV a España. Cada jornada nos ha invitado a descubrir una dimensión distinta de este canto, ayudándonos a elevar la mirada hacia Dios para aprender a contemplar el mundo con esperanza, confianza y un corazón dispuesto a amar. A través de juegos, catequesis, talleres, gimkanas, veladas de magia, cuentacuentos, momentos de oración y celebración, los niños han vivido una experiencia llena de alegría, amistad y crecimiento humano y espiritual. Cada actividad ha sido una oportunidad para descubrir que el Evangelio puede hacerse vida en lo cotidiano y que todos estamos llamados a ser constructores de un mundo más fraterno. El campamento ha querido ser, una vez más, un pequeño laboratorio de comunión donde cada niño ha podido experimentar que la Ciudad de Dios comienza a edificarse allí donde aprendemos a compartir, a perdonar, a servir y a reconocer en el otro a un hermano. Damos gracias al Señor por cada uno de los niños que han participado, por sus familias, por los monitores y voluntarios que han entregado su tiempo con tanta generosidad y por todos los que han hecho posible esta nueva edición de Civitas Dei. Nos despedimos con el eco de un canto que seguirá resonando en nuestro corazón durante mucho tiempo: «¡Alzad la mirada!», porque quien mira a Cristo aprende también a mirar el mundo con esperanza y a convertirse, allí donde vive, en piedra viva de esa Ciudad de Dios que Él no deja de edificar entre nosotros.
Las mañanas han estado dedicadas al trabajo en distintos ámbitos y lugares de la finca de nuestro monasterio, por ejemplo: la construcción de bancos para sentarse o la limpieza de rastrojos, entre otros. Las tardes incluían una clave dirigida a los jóvenes dentro del itinerario de este año: ‘Peregrinos de Esperanza’; un momento de reflexión y tiempo de oración. También ha habido momentos de compartir lo vivido y lo rezado. Entre las veladas de la noche, una de ellas fue de testimonios, donde Guillermo, laico de nuestra fraternidad; nuestra Hermana Clara; y Amy, peregrina estadounidense, han compartido su experiencia de esperanza cristiana, cada uno en el entorno y en la vocación a la que ha sido llamado. Otra velada proponía a los jóvenes pasar por los ‘reinos de la desesperanza’ que podemos encontrarnos en nuestra vida cotidiana, a modo de ‘Cluedo’, para poder llegar finalmente al reino de la esperanza, donde todo desaliento desaparece ante la esperanza que trae Cristo resucitado. La noche dedicada a la Adoración ante el Santísimo también fue un momento clave de esta ‘Experiencia Civitas’, en la que el Señor ha estado muy presente a lo largo de todo el recorrido. Por último, en la velada final, los jóvenes compartían sus talentos con todos los presentes, poniendo la nota divertida y, a la vez, artística que llevan dentro. Muchas gracias a todos los que habéis participado en esta ‘Experiencia Civitas’. Gracias por vuestro trabajo, vuestra entrega y vuestras ganas de querer seguir viviendo y transmitiendo la esperanza cristiana.
Un grupo conformado por los más pequeños de este año, ya que, aunque las edades eran entre los cinco y los doce años, la mayoría rondaban los siete. Bajo el lema de este 2025: “Peregrinos de Esperanza”, los niños vivieron el itinerario pensado para esta ocasión, empezando por la esperanza como motor de vida; siguiendo por la esperanza como don; continuando por la esperanza en la creación, la esperanza fraterna y la esperanza cotidiana, en el día a día. El miércoles, día dedicado a la esperanza en la creación tenía lugar la salida multiaventura, como también se hizo en los otros dos campamentos, que incluía un trayecto en piragua. El jueves por la noche, los niños vivieron un momento clave de esta semana, con la Adoración ante el Señor, en la que pudieron acercarse a Él. Y el viernes por la noche, en la velada final, los más pequeños tuvieron la oportunidad de compartir sus dones con todos los presentes. Gracias a todos los acampados, a los monitores y a todas las personas que nos han ayudado en este ‘Civitas Dei Niños’.
Seguimos caminando unidos hacia Dios como peregrinos de esperanza.
Siguiendo el itinerario de este año para todos nuestros civitas, los chicos y chicas que han participado en nuestro ‘Civitas Dei Adolescentes’, han podido ahondar en la esperanza como motor de vida; la esperanza como don; la esperanza en la creación; la esperanza fraterna; y la esperanza cotidiana, en el día a día. El día dedicado a la esperanza en la creación, se realizó una salida multiaventura donde pudieron experimentar de forma personal cómo la esperanza cristiana también se nos da a través de la creación de Dios, presente en la naturaleza y en todo lo que nos rodea. El día de la esperanza fraterna, el jueves, culminaba con la adoración ante el Señor, momento central de este ‘Civitas Dei’ donde todos pudieron acercarse y presentarse ante Él. El sábado, el último día, tuvimos el momento de cierre y de compartir, celebramos la Eucaristía final y, posteriormente, la comida compartida. Queremos dar las gracias a todos los que han participado en este ‘Civitas Dei Adolescentes’. Gracias a los que han venido de Hungría y también de Polonia, y gracias a los que han venido desde distintos puntos de España. Gracias por enseñarnos cada día a construir la Ciudad de Dios desde la amistad, la fraternidad y el compartir mutuo. Gracias a todos los que han hecho posible este Civitas. A los monitores por dar lo mejor de sí; a nuestras mujeres de apoyo, atentas a lo que hacía falta en cada momento; a cada uno de los acampados y a los padres que nos los han confiado durante estos días. Seguimos construyendo cada día la Ciudad de Dios y continuamos caminando unidos hacia Él. Las claves de cada mañana introducían a los niños en el tema de cada día, que orientaba las oraciones, actividades y juegos de la jornada. La esperanza como motor de vida, el lunes; la esperanza como don, el martes; la esperanza en la creación, el miércoles, día en el que los pequeños acompañados de monitores y hermanas pudieron disfrutar de una salida multiaventura, que incluía un trayecto en piragua; la esperanza fraterna, el jueves, coincidiendo con el día en el que los juegos estaban orientados a distintas pruebas que conformaban las olimpiadas; la esperanza cotidiana, el viernes, para conocer algunas claves que nos permitan vivir la esperanza en el día a día; y el sábado, el último día, momento de recogida con la Eucaristía final y la comida compartida. La velada del miércoles por la noche fue un cuentacuentos a cargo de Marisa, una de nuestras ayudantes en este campamento. Y en la velada del jueves por la noche tuvimos la adoración donde los más pequeños se acercaron de forma especial al Señor. Damos las gracias a todos los que nos han ayudado en este ‘Civitas Dei Niños’. Gracias a los monitores y a las mujeres de apoyo que nos han ayudado a construir esta Ciudad de Dios en pleno verano. Gracias también a todos los niños y niñas que han participado en él, y gracias a los padres por confiarnos a sus hijos durante estos días. Seguimos unidos en la oración y os esperamos en nuevas convocatorias de ‘Civitas Dei’. ¡Ya tenemos fechas para los próximos Civitas Dei, 2025! A continuación encontrarás enlaces para obtener más información, nuestros datos de contacto y, sobre todo, los formularios de inscripción. Si ya sabes que quieres venir a Civitas Dei este verano, te animamos a inscribirte cuanto antes - ¡tenemos plazas limitadas! Y como siempre, no dudes en invitar a nuevos amigos a vivir esta experiencia, y construir así juntos la Ciudad de Dios. ¡Os esperamos! PARA MÁS INFORMACIÓN ESCRIBE A:
[email protected] El tema de fondo ha sido el elegido este año para todos los Civitas Dei de nuestro Monasterio de la Conversión: ‘Duc in altum’, rema mar adentro. El itinerario que se ha desarrollado durante la semana –del 7 al 13 de julio— ha estado relacionado con la interioridad, la trascendencia y el llevar ese encuentro personal con Dios hacia los otros. Para ello, cada mañana comenzábamos con una clave que guiaba todo el día y que iba introduciendo a los participantes en la dinámica de la búsqueda de Dios dentro de nosotros, pero también en los que tenemos cerca y en la creación que nos rodea. Casi todas las claves iban acompañadas de un taller posterior relacionado con ellas. Los juegos de la mañana y los talleres y juegos de la tarde, servían –especialmente algunos de ellos— para seguir avanzando en esta temática de remar juntos mar adentro de una forma divertida.
En la velada final del viernes por la noche, celebramos todos juntos con distintas actuaciones la alegría por todo lo vivido y compartido durante la semana. Gracias a todos los que han hecho posible este Civitas Dei Adolescentes. De manera especial, a los monitores, a cada uno de los chicos y chicas que han participado en él y a los padres que nos han confiado las vidas de sus hijos durante estos días.
Seguimos remando juntos mar adentro, para encontrarnos cada día con el Señor. |
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