Monasterio de la Conversión
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¡ESTUVIMOS EN BARCELONA!

14/6/2026

 
Con gran alegría os compartimos nuestra presencia en Barceliba pero...¡no sólo por la visita del Papa!

La comunidad fue invitada a participar de la Red del Mediterráneo, una Coordinación Eclesial de varios agentes que quieren hacer de la cuenca de este mar un lugar de paz, de encuentro, de reconciliación. Quizá ya os suene este nombre por nuestra colaboración el año pasado en la iniciativa de la Escuela de Paz. Os dejamos aquí el link para recordar.

En el año 2020 se reunió por primera vez un grupo de patriarcas y obispos en el encuentro que se llamó "Mediterráneo, frontera de paz", en Bari, bajo la inspiración del político italiano Giorgio la Pira (s.XX) y recogiendo la misión del mismo Papa Francisco.

"En el actual mar de conflictos, estamos aquí para valorar la contribución del Mediterráneo, para que pueda convertirse una vez más en un  laboratorio de paz ."
(Papa Francisco, 2023)
Tras varios encuentros  (Bari, Florencia, Marsella, Líbano…) en los que se han ido añadiendo actores …¡tocaba Barcelona y el llamado Med26!

Más de 150 personas (7 cardenales, más de 25 obispos, jóvenes de las tres religiones abrahámicas, agentes sociales, responsables de lugares santos y santuarios cristianos, etc) han querido ser “artesanos de paz”. Y allí estuvimos nosotras, como miembros de la Red de Monasterios del Mediterráneo.
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Uno de los participantes fue el actual Cardenal Prefecto para el Dicasterio para el Desarrollo Integral y el Cuidado de la Creación, Mons. Czerny, que nos recordó el primer día, ante diversas autoridades civiles, que se hace necesario crear nuevas formas de amistad social pues muchos jóvenes ven frustradas sus esperanzas por los conflictos y desigualdades.
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Pero el gran aliento nos lo regaló el mismo del Santo Padre León XIV con sus palabras y bendición a nuestros trabajos.
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«Hay riqueza en la diversidad y en la diversidad se puede estar unidos» (Papa León XIV a los participantes del Med26)
Han sido días de gracia en los que hemos podido vivir la alegría del trabajo en grupo, de la escucha, del diálogo, de la oración, del compartir, del aprendizaje, de la convivencia... Ha sido una experiencia maravillosa de cómo la Iglesia, y en concreto la Iglesia que peregrina en esta porción de la Tierra, está llamada a ser testimonio de que es posible la comunión y la unidad en la diversidad. 
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CONTINUEMOS REZANDO POR NUESTRO MEDITERRÁNEO Y SUS GENTES. Para que sigamos siendo lugar de paz y de encuentro.

Las hermanas comparten la huella que ha dejado en sus corazones la visita del Papa León a España

10/6/2026

 
Durante los próximos días queremos compartir con vosotros los testimonios de nuestras hermanas sobre lo vivido durante la visita del Papa León a Madrid. Han sido jornadas de gracia, comunión y profunda alegría eclesial que han dejado una huella especial en nuestros corazones.

A través de estas sencillas reflexiones, cada hermana pondrá palabras a los encuentros, emociones y llamadas que el Señor nos ha regalado en estos días, para que juntos podamos seguir acogiendo y profundizando en este acontecimiento de gracia para la Iglesia.
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Testimonio Hna. Carolina
​Querido Papa León,
tu presencia por las calles de Madrid ha sacado a la luz una belleza escondida que nos cuesta percibir en lo cotidiano. Tantas veces nos movemos y transitamos los mismos espacios que tú has visitado estos días, pero traídos y llevados, absorbidos, por las preocupaciones cotidianas sin mirar más allá, sin alzar la mirada.
Pero estos días todo se había esclarecido. La sonrisa era el saludo primero entre los que nos cruzábamos por las calles y, después, nos regalábamos unos a otros la amabilidad de la palabra, del gesto de deferencia, del cuidado especial hacia los pequeños, los ancianos, las mamás que han sido valientes y han salido a verte con sus bebés en brazos. No sé si lo sabes, pero ha habido una paciencia gigantesca en las colas de horas que se llenaban no de quejas sino de cantos, rezos y esperanza.
Éramos tantos, tantos, muchos conocidos y muchísimos desconocidos, pero todos hermanos, comulgando el mismo Cuerpo y la misma Sangre, hechos uno solo. Hemos sido bendecidos por el don de la unidad.
Esta belleza de la fe me ha conmovido, era el humanismo integral al que nos has llamado hecho ya realidad, era el testimonio de humanidad que tú nos pedías en la Vigilia: ¡sed humanos!: hombres y mujeres de carne y hueso. No apariencias sino rostros fiables. Sed humanos como lo es Cristo.
Así vuelvo a casa, llena de gratitud, alabanza y esperanza por esta luz y belleza de Dios que habita secretamente en nosotros y que tu presencia humilde y fuerte, querido Papa León, padre y hermano, ha avivado entre nosotros. Gracias                                                                                      Hna. Carolina 
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Testimonio Hna. Mariola
De la visita del Santo Padre a Madrid me gustaría resaltar un momento que, a priori, puede parecer que no tenga demasiada importancia; sin embargo, como en tantas ocasiones, Dios te espera en el lugar y el momento más insospechados.
Para mí, el momento más importante fue el tiempo que pasamos en la puerta de la nunciatura.
Acabada la Eucaristía y tras una larga caminata bajo un sol de justicia, llegamos con mucho tiempo por delante a la puerta de la nunciatura apostólica y allí nos sentamos a esperar. Llegamos aún con la emoción de ver más de cerca al Santo Padre y, a pesar del enorme calor, el cansancio y la falta de sueño, los ánimos y las expectativas estaban muy altos.
Pasamos varias horas mirando el edificio que estaba frente a nosotros, aprovechando para reponer fuerzas, charlar con quien aún no habíamos podido coincidir y comentar las sensaciones que nos habían dejado los encuentros de días anteriores… Las horas seguían pasando y nosotros no parábamos de mirar la acera de enfrente, esperando que algo sucediera. Porque, como de costumbre en estos casos, nadie sabe cuándo va a pasar algo, ni siquiera qué es lo que va a suceder exactamente.
Pero allí seguíamos todos, grandes y pequeños, mirando al frente y esperando ver aparecer al Papa en cualquier momento, siempre en la acera de enfrente.
Las horas se hacían interminables, pero los más entusiastas coreaban cantos, lemas y oraciones sin parar, manteniendo alto el ánimo de todos.
Para cuando apareció el Santo Padre, yo, como todos los demás, llevaba un par de horas de pie, apretujada contra una valla y afónica de tanto gritar. Pero, por fin, anunciaron que el Santo Padre iba a salir. Y lo hizo, en el coche blindado, por lo que lo único que pude ver de él fue su brazo saludando por la ventanilla.
Lo primero que surgió en mí fue un sentimiento de decepción. Después de haber pasado tantas horas allí, no habíamos visto nada.
Sin embargo, cuando el grupo se estaba despidiendo, noté que todos íbamos contentos.
No fue hasta pasadas unas horas cuando me di cuenta de que el verdadero acontecimiento que a todos nos había levantado el corazón no había sucedido en la acera de enfrente, sino en el lado de la calle donde nosotros estábamos.
Allí habíamos estado “los de siempre”, aquellos con los que se nos ha regalado vivir nuestra fe en el día a día. Entre nosotros hubo mil gestos de cariño, de generosidad, de entrega; cada uno, con sus dones y cualidades puestos al servicio de los demás, hizo que los días pasados juntos fueran caldeando el corazón de todos.
Me di cuenta de que la vida de cada uno es el gran regalo que hace posible celebrar la fiesta de la fe. Estos días hemos vivido nuestra fe en las mismas calles por las que todos hemos pasado mil veces: celebrábamos ver en las pantallas los mismos rostros que vemos a diario en la universidad, en el trabajo; nos hemos encontrado con amigos y vecinos que vemos continuamente, y cada encuentro ha sido una fiesta. Porque, haciendo caso al lema que se nos proponía, todos teníamos la mirada alzada.
Por esto sí que puedo decir: ¡GRACIAS, SANTO PADRE!, por venir a recordarnos que vivir con la mirada levantada es el único modo de poder disfrutar del derroche de vida que pasa ante nuestros ojos en el día a día, en nuestra acera, y que aquellos que nos rodean son testigos de que lo extraordinario sucede a través de pequeños gestos y encuentros cotidianos.
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Testimonio
​Hna. María Lombardero
De todos los momentos que hemos vivido durante la visita del Papa León a Madrid, el que más ha tocado mi corazón ha sido, sin duda, la Vigilia con los jóvenes. Ver reunidos a tantos jóvenes con el deseo sincero de encontrarse con Cristo ya era, de por sí, algo emocionante. Además, para muchos de ellos era la primera vez que participaban en un encuentro con el Papa, y en sus rostros se podía percibir la alegría, la ilusión y el agradecimiento por estar viviendo un momento tan especial.
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No fue solamente por la belleza del encuentro o por la cantidad de personas reunidas, sino por algo mucho más profundo. Me llegó especialmente al corazón la invitación que nos hizo el Santo Padre a hacer silencio para poder escuchar a Dios. En medio de un mundo que corre constantemente, que nos llena de ruido, de mensajes y de preocupaciones, escuchar al Papa recordarnos que necesitamos detenernos para encontrarnos con el Señor fue para mí una llamada muy fuerte y muy actual.

Sentí que aquellas palabras iban dirigidas personalmente a mi corazón. Como tantas veces nos recuerda san Agustín, Dios nos espera dentro de nosotros mismos, pero para descubrirlo necesitamos entrar en nuestro interior. El Papa nos invitó precisamente a eso: a salir de las prisas, a no vivir siempre hacia fuera y a recuperar espacios de silencio donde Dios pueda hablarnos.
Pero quizá lo más impresionante fue lo que sucedió después. Cuando comenzó la adoración eucarística, aquel mensaje se hizo realidad. Miles y miles de jóvenes permanecimos en un silencio que todavía hoy me emociona recordar. Un silencio lleno de Dios. No era un silencio vacío, sino de presencia. Miraba a mi alrededor y me impresionaba ver a tantos jóvenes y familias con niños pequeños a su lado recogidos, rezando y adorando al Señor con una sencillez y una profundidad que hablaban por sí solas.

Creo que fue uno de esos momentos que permanecen grabados para siempre en el corazón. Y si hubo una imagen que resumió lo que allí vivimos, fue escuchar a toda aquella multitud de jóvenes cantar al unísono, con fuerza y convicción: «Tú, el único Rey que tiene que reinar». En ese instante experimenté una inmensa esperanza para la Iglesia. En una sociedad que muchas veces parece incapaz de detenerse, contemplar a tantos jóvenes haciendo silencio ante Jesús y proclamando juntos su fe me recordó que Dios sigue tocando los corazones y despertando en todos nosotros el deseo de algo más grande, bello y verdadero que permanece para siempre.

Regreso a mi comunidad y a la vida cotidiana con un deseo renovado en el corazón: seguir cultivando ese silencio orante y contemplativo que nos permite encontrarnos con Dios en lo profundo de nosotros mismos, y ayudar también a otros a descubrirlo. Vuelvo con la certeza de que este silencio, lleno de presencia, no nos aparta de la vida, sino que nos ayuda a vivirla con más profundidad, esperanza y sentido; y con el deseo de compartir con otros este camino hacia una vida interior que sostiene, transforma y llena el corazón de verdadera alegría.
Testimonio Hna. Virginia
​El domingo, 7 de junio de 2026, día del Corpus Christi, las hermanas nos dirigíamos por
la mañana, temprano, a la zona que teníamos asignada para participar en la Misa
presidida por el Papa León XIV en Madrid.
Riadas de personas se dirigían a sus respectivos lugares. En ese momento, me invadió
una gran alegría, me sentí formando parte de una gran familia porque todos los que
estábamos allí caminábamos hacia un mismo centro: Cristo Resucitado nos convocaba a
la Eucaristía.
Nadie era ajeno, todos eran prójimos dentro de una Iglesia llamada a abrir sus puertas, a
alzar la mirada.
En su homilía, el Papa León XIV animaba a España a que nuestra fe no sea privada, que
la religiosidad de este país, que la Iglesia, sea una escuela de fe que nos enseñe la
gratitud del amor. También nos invitaba a volver siempre al Señor con corazón sincero.
Jesús Eucaristía es esa eterna fuente que está escondida, decía el Papa.
Doy gracias a Dios por haber podido ver, escuchar y acompañar al Papa León XIV
durante su visita a Madrid.
Su Espíritu ardiente, su presencia serena, su carisma agustiniano, sus palabras reflexivas
y acertadas han sido un soplo de vida, de fe y de esperanza.
Como decía el Papa: “Que el Señor Jesús nos haga pan partido”.
¡Gracias al Señor por el Papa León XIV!
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Testimonio Hna. Karol
​Tengo que comenzar diciendo que es la primera vez que participo en un evento como
este. Al ser de Costa Rica, siempre lo he vivido en la distancia, delante de una pantalla.
Nunca me imaginé que viviría una experiencia tan especial en primera persona, pues
años antes solo podía imaginarlo escuchando la experiencia de otros.
Tenía mis temores de participar, pero me dije: y ¿por qué no? Y, sin más, me lancé a la
aventura. La verdad es que me gustó ver que, a pesar del calor y el cansancio de la
espera, el ambiente fue de alegría en el Señor, la Iglesia de Cristo, en su forma más
sencilla, hecha un solo corazón y una sola alma, recibiendo con el corazón ensanchado
al testigo de Cristo: el Papa León. ¡Cuánto cariño, respeto, silencio y acogida! Se me
encogía el corazón viendo a una España que aún cree, la España de la que nosotros
hemos recibido la fe, y que se esfuerza en que esta fe no decaiga. En estos días me
venía a la memoria la frase que inició mi camino vocacional: “QUE SEAMOS UNO”. Esta
frase vino a mi corazón una mañana de domingo, a mis 17 años, y se ha quedado ahí
hasta el día de hoy. En aquel entonces no lo entendí, pero, después de lo vivido estos
días, puedo decir: Gracias, Señor.
Tengo la dicha de decir ¡¡¡he visto al Papa!!! Y, aún más, pensado que es mi hermano
agustino, mi familia.
Podría decir más pero que quedo con esto: el Papa León XVI es el Papa de la Esperanza
que ha hecho vibrar el corazón de España.
Gracias Papa León, gracias hermano en San Agustín.
Testimonio Hna. Fátima
“SED CHISPA DE UNA NUEVA HUMANIDAD. ¡SED HUMANOS!”
Como joven madrileña, en estos pasados días, fue imposible no vibrar ante la
presencia de Pedro en Madrid. La vigilia con los jóvenes fue para mí un momento de
gracia, ¡el inicio de tantos otros que han acompañado estos días! Mientras escuchaba
al papa León, escuchaba a Jesús. Como los discípulos de Emaús, ahora me pregunto,
¿no ardía nuestro corazón mientras nos hablaba? Mi corazón ardía mientras nos
hablaba acerca de la verdad y la libertad: “Este es nuestro modo de vivir: los discípulos
de Jesús son siempre contemporáneos, pero nunca prisioneros del tiempo que pasa.
¡Somos libres en Cristo! Y Cristo nos ha liberado con su amor. Gracias a este amor,
somos siempre libres frente a toda coacción y engaño”.
También es precioso reconocer constantemente, en el trasfondo de sus palabras, la
huella agustiniana desde la cual hace universal nuestro carisma concreto como Orden.
Hace unos años, la llamada a la interioridad me cambió la forma de relacionarme con
Dios, descubrí un mundo nuevo en mi corazón aún por explorar. “Si ardéis en la fe,
transmitiréis su fuego vivo. ¡Buscad todos en vuestros corazones este fuego del amor
de Dios! Pues ahí está la presencia de Jesús”. Y también: “el joven cristiano, en efecto,
se vuelve luminoso tanto en la alegría como en la prueba, dando sabor a la realidad
porque la habita como una persona que disfruta de la vida en su interior, sin esperar
que el gusto se lo den la riqueza, el placer o el poder”.
Durante la vigilia, me iban reconfortando cada una de sus palabras, hasta que llegó el
broche final, en sus últimas palabras, nos llamó a los jóvenes a una misión, y ahí el
corazón brincó, mi corazón inquieto reconoció como propia esa llamada que nos
proponía: “quiero confiar a todos vosotros una misión: que seáis humanos. Sí, ¡sed
humanos!: hombres y mujeres de carne y hueso. No apariencias, sino rostros fiables.
Personas que buscan la justicia porque tienen hambre de ella, como del pan de cada
día (…) Sed humanos como lo es Cristo, el hombre perfecto, el Resucitado que
comparte con nosotros la historia en todo tiempo.
Gracias santo Padre, y hermano, por su visita a Madrid, ojalá sepamos encarnar en
nuestra vida este deseo de libertad y nueva humanidad que nos ha dejado sellado en
el corazón.


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Testimonio Hna. Sofía
Tendría muchísimas cosas que destacar de la visita del papa León XIV: momentos de oración, conversaciones, gestos, encuentros, palabras, pero, sin duda, las palabras que siguen resonando en eco en mi corazón después de estos días de dejar reposar lo vivido en Madrid, son unas que refirió a los jóvenes en la vigilia: Sed vosotros mismos chispa de una humanidad nueva. ¡Qué emocionante fue escuchar esto rodeada de tantísimos jóvenes! Pido al Señor que sea así, que podamos ser nosotros mismos chispa de una humanidad nueva, signo de la magnífica humanidad de Dios. ​
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Testimonio Hna. Mónica
La juventud que no entiende de edades
La visita del Papa León XIV a España en este mes de junio me ha traído inevitablemente el recuerdo de la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid en 2011. Hacía quince años que un Papa no visitaba España y tuve la gracia de vivir aquel acontecimiento con mi comunidad. En aquel momento era profesa temporal y me encontraba en plena etapa de formación religiosa, viviendo esos años con la ilusión y la entrega propias de quien está dando sus primeros pasos en la vida consagrada. Recuerdo las calles repletas, la alegría contagiosa y la certeza de estar participando en algo que superaba nuestras propias historias.
Hoy he seguido este nuevo encuentro desde Estados Unidos. La distancia física no ha impedido sentirme profundamente unida a mis hermanas que han participado presencialmente en los distintos actos y celebraciones. A través de ellas y de las retransmisiones, también me he sentido presente.
Durante estos días he recordado unas palabras pronunciadas por el cardenal Juan José Omella en la vigilia de los jóvenes celebrada en Barcelona: «Esta es la juventud del Papa: juventud acumulada, juventud del presente y juventud del futuro. Todos somos jóvenes hoy con el Santo Padre que conecta con nosotros». Esa reflexión encontró un eco inesperado en nuestra comunidad de New Lenox. Las personas que más entusiasmo mostraban por no perderse ningún momento del encuentro no éramos las más jóvenes en edad, sino dos hermanas de 88 y 91 años, Sister Mary y Sister Carmen. Seguían cada intervención, cada gesto y cada imagen con una ilusión admirable, una alegría que terminó contagiándonos a todas.
Quizá ahí resida una de las enseñanzas más hermosas de esta visita. La verdadera juventud no se mide por los años, sino por la capacidad de dejarse sorprender, de mantener viva la esperanza y de seguir caminando con ilusión. He visto esa juventud en los miles de personas que han acompañado al Papa, pero también en el brillo de los ojos de dos religiosas ancianas que esperaban con emoción cada retransmisión.
Los discursos y mensajes del Papa tampoco han dejado indiferente a nadie. Sus palabras han sido una invitación a la esperanza, al encuentro y a una fe vivida con autenticidad. Pero han hablado también sus gestos: la cercanía con la gente, la atención a quienes se acercaban a saludarle y las bendiciones impartidas a tantos bebés durante estos días son imágenes que permanecerán en la memoria de muchos.
Estoy convencida de que su paso por España dejará huella. Permanecerán los grandes actos y las palabras pronunciadas, pero también esos pequeños gestos que revelan la cercanía de un pastor y su capacidad para tocar el corazón de las personas.
Al mirar atrás, desde aquella etapa de formación en la que viví con emoción la JMJ de Madrid hasta este presente, ya como hermana de votos solemnes, en el que sigo el encuentro desde el otro lado del Atlántico, descubro un mismo hilo conductor: una fe que se transmite de generación en generación y una alegría que no entiende de edades.
Gracias, Papa León XIV, por recordarnos, con tus palabras y con tus gestos, que el Evangelio sigue despertando ilusión y esperanza en el corazón de tantas personas.
 
Hna. Mónica Alonso​
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Testimonio M. Prado
Su mirada. Cuando veo la fotografía del pequeño Bob a la puerta de la Catedral de Chicago, junto a su madre y a sus hermanos, su rostro de adolescente, su mirada de joven agustino o de misionero o de Obispo entre las sencillas gentes de Perú... reconozco la misma mirada en el hombre de hoy, la del Santo Padre León XIV. Es la mirada de un hombre bueno, humilde, inteligente, observador, reflexivo, acogedor, un corazón hecho para la escucha... ¿Son gestos de una persona tímida? No tanto, más bien de alguien discreto, que no desea ser el centro, que no le interesa lucir y, por tanto, no sobreactúa, ni busca el aplauso, ni el reconocimiento… Que se ve a sí mismo como un instrumento del Amor de Dios hacia todos y ese será su modo de presentarse y de presentar el Evangelio de Quien le envió.
 
Desde que le conozco me ha parecido verle siempre igual, evidentemente con más experiencia, madurez, soltura, dominio de la situación, libertad… pero, sin nada extraño a lo que siempre ha sido.
 
Estos días, en España, me ha conmovido profundamente verle como Obispo de Roma, Pastor, Siervo de los siervos, Papa. Me parecía increíble que la misma persona con la que debíamos tratar temas de espiritualidad, de organización, de discernimiento comunitario e institucional, ahora sea una persona para todos, debida a todos, a la Iglesia y al mundo, más allá de los límites de una Orden, Provincia religiosa, Comunidad.  
Y, junto al sincero y profundo afecto, la gratitud por todo lo que ha hecho por nosotras y por la Orden, la admiración y respeto que le profeso, veo que la Iglesia, el mundo, también le quiere, le acoge, le escucha, espera tanto de él. Y, esto me produce mucha alegría porque necesitamos personas como él, en medio de nosotros, trayéndonos la Palabra de Dios, el Evangelio, llamándonos a construir el Reino amando, amando sin descanso y concretamente, sobre todo a nuestros hermano más pobres y necesitados.
 
Creo que el Dedo de Dios se ha posado sobre un buen discípulo del Señor. Será un Apóstol que nos señale luminosamente el Camino y nos acompañe humilde y sabiamente por la senda de la Unidad y de la Verdad.
 
M. Prado

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Testimonio Hna. María Isabel
​Doy gracias a Dios por lo vivido con el Papa León XIV estos días pasados. 
El Papa ya ha vuelto a Roma dejando una huella en nuestros corazones. Pude unirme a la Orden Agustina en la Nunciatura, estrechar su mano, saludarle y acoger las palabras que nos dirigió como un hermano a sus hermanos. Es una gracia inmensa e inmerecida, sus palabras fueron de fe, esperanza y caridad, un resonar de nuestra vida contemplativa, invitándonos al silencio porque sólo desde el silencio podemos escuchar a Dios. Con su serenidad, con sus gestos, con sus palabras claras, profundas y precisas, el Papa ha sorprendido a muchos. 
Gracias, querido Papa León XIV por movernos a alzar la mirada hacia Cristo.
                       Hna. María Isabel
Testimonio
​Hna. Clara Martínez
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¡Cantad al Señor! (Sal 95)
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Una semana después de la visita del Papa a Madrid, sigo canturreando las canciones que han sonado estos días y, a través de ellas, recordando y dando gracias por todo lo que la Iglesia ha vivido, entregado y recibido. ¡Cómo no creer y confesar que Dios está vivo y que es Él quien mueve cada corazón!
 
De tanto que podría recoger, quiero compartir la experiencia de participar en el Coro Joven de la Vigilia. Cientos de voces distintas cantando unidas al mismo Dios, ¿no es eso la Iglesia?
 
Me resultó sugerente recibir en el primer ensayo la bendición de los misioneros, porque nuestra música iba a ser instrumento del que Dios pudiera servirse para anunciar al mundo su Palabra. Y así se vivió cada ensayo, sabiendo que aunque buscásemos crear belleza, el fin último era alabar a Dios. Cantamos porque nos hemos encontrado con Jesús y queremos transmitir la alegría de vivir en Él y para Él.
 
Descubrir el backstage de la Vigilia ha sido una catequesis, pues ahí he visto con mis propios ojos la levadura del Evangelio: muchísimas personas que anónima y discretamente han trabajando en lo oculto día y noche para que la Iglesia de Madrid pudiera rezar unida y disfrutar de la presencia del Santo Padre.
 
Además, cada encuentro y reencuentro con los jóvenes del coro y la orquesta ha sido un espacio de Gracia donde hemos compartido la música, la fe y la vida. Como dijo el Papa en uno de los encuentros: ¡El ritmo del Evangelio es contagioso! Y entre estos hermanos he experimentado la dicha de habernos dejado contagiar por este Amor.
 
Doy gracias a Dios por regalarme vivir esta experiencia junto a mis hermanas, quienes me han transmitido que Dios es Belleza y Comunión. Ellas me enseñan a ofrecer mis dones con humildad y alegría al servicio de Dios y de su Iglesia.
 
¡Cantemos al Señor, toda la Tierra!
 
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Testimonio Hna. Monserrath
Los días vividos en comunidad junto a nuestro Papa León han sido un verdadero regalo de gracia y bendición. Hemos sentido la presencia del Espíritu Santo y la alegría de caminar juntos como Iglesia.

Me ha conmovido especialmente la presencia fiel y cercana de los laicos, cuyo cariño y compromiso hacia nuestra comunidad de hermanas nos hacen sentir una sola familia.

Destaco lo que nuestro Papa nos invitó a redescubrir: el valor del silencio para encontrarnos con la verdad de nuestro corazón y crecer en una humanidad más auténtica y abierta a Dios.

La procesión del Corpus fue un momento de gran emoción: ver al sucesor de Pedro llevando a Jesús para bendecir a un país que transita por momentos de dificultades, pero también lleno de personas que buscan seguir a Dios.

Mi corazón solo puede dar gracias a Dios por este don tan hermoso. Ahora estamos llamados a profundizar todo lo vivido y compartirlo con los demás como testigos de la esperanza del Evangelio.

Hermana Monserrath de la Eucaristía.

Las palabras del Papa León en Madrid y Barcelona durante su Viaje Apostólico a España

10/6/2026

 
Con motivo de su Viaje Apostólico a España, el Papa León ha dirigido diversos mensajes, discursos y homilías que han marcado estos días de gracia para la Iglesia y para nuestro país.
Sus palabras, llenas de esperanza, invitaciones a la unidad, llamadas a la conversión y renovado impulso evangelizador, constituyen una valiosa oportunidad para profundizar en el magisterio del Santo Padre y acoger los desafíos que propone a los cristianos de nuestro tiempo.
Desde el Monasterio de la Conversión queremos poner a disposición de todos estos textos para facilitar su lectura, oración y reflexión, convencidos de que pueden ayudarnos a seguir creciendo en nuestra vocación de discípulos y testigos del Evangelio.
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LA HUELLA AGUSTINIANA DE LEÓN XIV

9/6/2026

 
Sus primeros doce meses al frente de la Iglesia dejan entrever una manera de gobernar más apoyada en la fraternidad que en los gestos de autoridad
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«Soy un hijo de san Agustín».

Estas primeras palabras del recién elegido Papa León, cargadas de emoción y nervios, ante el entusiasmo generalizado de los fieles congregados en la Plaza de San Pedro, se han ido ratificando a lo largo de todo este primer año de Pontificado.

Su primera salida, dos días después de su elección, fue al pueblo de Genazzano para rezar en el Santuario de la Madre del Buen Consejo, una de las advocaciones marianas características de la Orden de san Agustín. Fue, además, la imagen mariana que estaba presente a la derecha del altar mayor en la misa de inicio del Pontificado.

A los pocos días de su nombramiento, fue a despedirse de sus hermanos agustinos de la Curia General con los que compartía oración y almuerzo diariamente mientras era Prefecto del Dicasterio para los Obispos. En realidad, fue una despedida a medias, porque no han faltado ocasiones, a lo largo de este año, para visitarles de nuevo y celebrar con ellos acontecimientos importantes como el 70 cumpleaños del que fuera Padre General, Alejandro Moral Antón, y también con ocasión del Capítulo General de la Orden, celebrado el pasado mes de septiembre.

Ha sido un motivo grande de alegría también su primera visita a un Monasterio de hermanas agustinas de vida contemplativa a propósito de su viaje a Asís para asistir a la Asamblea General de la Conferencia Episcopal italiana el pasado mes de noviembre. Estando tan cerca del Monasterio Agustino de Montefalco, el Papa León quiso disfrutar de un tiempo de oración y fraternidad sencilla con la Comunidad de hermanas agustinas, a la que conocía de anteriores estancias allí, como joven estudiante en Roma de teología y, muchas otras, como Padre General después. Este Monasterio es un lugar de secular espiritualidad agustiniana, ligado a la gran figura de santa Clara de la Cruz, monja agustina del siglo XIII, caracterizada por una experiencia profunda de amor a la cruz y cuyo cuerpo incorrupto se venera en la Iglesia del Monasterio.

Otra visita de fuerte impronta agustiniana ha sido la realizada recientemente a Argelia. Allí quiso tener un encuentro fraterno en Argel, con la comunidad de Agustinas Misioneras, congregación de fundación española, que forma parte de la familia agustiniana. Siendo Padre General de la Orden de san Agustín, Robert Prevost había visitado en dos ocasiones esa casa y esa misión. El Papa deseaba rezar y dar gracias por la beatificación de las dos hermanas, Caridad y Esther, que sufrieron el martirio en el año 1994 y fueron beatificadas en 2018 junto con el grupo de los 19 mártires de Argelia.

En ese mismo viaje a Argelia, la presencia del Santo Padre en Annaba, antigua catedral del Obispo, Agustín de Hipona, a pesar de la lluvia y el viento, estuvo marcada por el silencio emocionado y la gratitud por el testimonio y el legado de san Agustín que nuestro Papa agustino lleva en el corazón y desea entregar a todos.

Prácticamente, no encontramos discurso u homilía en el que no haga referencia al Magisterio del Santo Padre Agustín. Su insistente invitación a vivir desde el interior, a ahondar en elamor y pertenencia a Cristo, su comprensión de la Iglesia como comunión, su apuesta por la paz, el diálogo y la fraternidad… son las claves de su espiritualidad y reflejo de la espiritualidad agustiniana. Su estilo pastoral, como ya anunció esa memorable tarde del 8 de mayo del 2025, es la de aquel que se siente, con se definía el propio obispo de Hipona, con nosotros cristianos y para nosotros obispo.

El Papa León expresó, abiertamente, a los hermanos agustinos en uno de los encuentros tras su nombramiento que estaba dispuesto a renunciar a muchas cosas por el servicio que se le pedía, pero nunca renunciaría a su condición e identidad de agustino. Y, ciertamente, como hemos visto a lo largo de este primer año de Pontificado, desde la fidelidad a su propia historia humana y vocación cristiana y religiosa, es como el Papa León puede y podrá entregarse, guiar y conducir a toda la Iglesia universal.
artículo publicado en el periódico abc

En profunda comunión con el Papa León: unos días de gracia para la Comunidad de la Conversión

9/6/2026

 
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La visita del Santo Padre León a Madrid ha supuesto para la Comunidad de hermanas y laicos del Monasterio de la Conversión un verdadero acontecimiento de gracia. A lo largo de estos días hemos querido hacernos presentes, con nuestra oración y participación, en los distintos encuentros celebrados en la capital, compartiendo con miles de fieles la alegría de vivir una intensa experiencia de comunión eclesial junto al Sucesor de Pedro.
​Nuestro primer encuentro tuvo lugar como familia agustiniana. Religiosos, religiosas y laicos vinculados a la espiritualidad de san Agustín nos reunimos en el Colegio San Agustín de Madrid para celebrar juntos la Eucaristía. Fue un momento profundamente fraterno que nos permitió comenzar estos días de gracia poniendo en el centro aquello que nos une: Cristo, la comunión de la Iglesia y el carisma recibido de nuestro padre san Agustín. En un clima de alegría y gratitud, experimentamos la riqueza de una familia espiritual extendida por tantos lugares y vocaciones distintas, pero reunida por un mismo corazón orientado hacia Dios.
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​La primera gran cita con el Santo Padre fue la Vigilia de Oración con los Jóvenes, en la que algunas hermanas participaron también como miembros del coro que animó la celebración
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​Allí, junto a miles de jóvenes venidos de distintos lugares, escuchamos la llamada apasionada del Papa a ser una generación capaz de devolver esperanza al mundo, invitándonos a no conformarnos con una vida superficial y a descubrir en Cristo la verdadera plenitud del ser humano. Sus palabras nos recordaron que la santidad no es una meta reservada a unos pocos, sino una llamada para todos aquellos que se atreven a vivir el Evangelio con radicalidad y alegría.
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​La adoración eucarística que concluyó la vigilia nos permitió acoger en el silencio del corazón esta invitación a ser testigos de esperanza en medio de nuestra sociedad.
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​El domingo participamos en la solemne celebración de la Eucaristía presidida por el Santo Padre y en la posterior procesión del Corpus Christi. En torno a Jesús Sacramentado, recorrimos las calles de Madrid junto a miles de fieles, renovando nuestra fe en la presencia real del Señor en medio de su pueblo. Las palabras del Papa nos ayudaron a contemplar la Eucaristía como fuente de unidad y de reconciliación, recordándonos que una Iglesia eucarística es siempre una Iglesia que aprende a hacerse pan partido para los demás.
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​Uno de los momentos más entrañables para nuestra familia espiritual tuvo lugar en la Nunciatura Apostólica, donde acudimos para acompañar a nuestros hermanos y hermanas agustinos que participaron en una audiencia privada con el Santo Padre. Como comunidad nacida de la espiritualidad de san Agustín, vivimos este encuentro con especial emoción. Allí pudimos experimentar de manera muy concreta la cercanía del Papa y la alegría de pertenecer a una misma familia espiritual unida en torno a la Iglesia.
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Asimismo, algunas hermanas y miembros de la Comunidad de Laicos han podido participar en el multitudinario encuentro celebrado en el Estadio Santiago Bernabéu. En un ambiente festivo y profundamente eclesial, el Papa animó a toda la Iglesia a caminar unida, cultivando la comunión y la corresponsabilidad. Sus palabras fueron una invitación a no vivir la fe de manera aislada, sino como un pueblo que avanza unido, sosteniéndose mutuamente en el seguimiento de Cristo.
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Finalmente, algunos miembros de nuestra comunidad han estado presentes también en el encuentro de despedida con los voluntarios que han hecho posible esta visita apostólica. Allí el Santo Padre ha expresado su gratitud por el servicio silencioso de tantas personas que, lejos de los focos, entregan su tiempo y sus talentos para el bien de la Iglesia. Un agradecimiento que ha resonado también como una llamada a vivir la caridad concreta y cotidiana que sostiene la vida de nuestras comunidades.
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Regresamos de estos días con el corazón lleno de gratitud. Hemos podido experimentar una Iglesia viva, joven y reunida en torno a Cristo; una Iglesia que nos invita constantemente a caminar en la unidad y a ser signos de esperanza para el mundo. Damos gracias al Señor por este tiempo de gracia y renovamos nuestro deseo de seguir viviendo el carisma de la Conversión como camino de comunión, fraternidad y amor al servicio de la Iglesia.
"Tened una sola alma y un solo corazón orientados hacia Dios" (San Agustín). Estas palabras han resonado con especial fuerza durante estos días inolvidables vividos junto al Papa León.

Encuentro Jaris LIX en el Monasterio de la Conversión

25/5/2026

 

“El tiempo. Historia de salvación”

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Del 12 al 14 de junio celebraremos en el Monasterio de la Conversión un nuevo encuentro Jaris LIX bajo el título “El tiempo. Historia de salvación”, un espacio para detenernos, orar y redescubrir cómo Dios sigue actuando en nuestra historia concreta.
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A través de momentos de oración, silencio, formación y fraternidad, profundizaremos juntos en algunas claves fundamentales de la fe cristiana.

​En un mundo marcado por la prisa y la fragmentación, este encuentro quiere ser una invitación a reconciliarnos con el tiempo como lugar de encuentro con Dios, aprendiendo a leer nuestra vida y la historia desde la esperanza del Evangelio.
Os esperamos para compartir juntos estos días de búsqueda, contemplación y comunión.
HORARIO JARIS

El Vaticano publica la primera encíclica del Papa León XIV sobre la custodia de la persona humana en la era de la inteligencia artificial

25/5/2026

 
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El Vaticano ha dado a conocer hoy la primera encíclica del Papa León XIV, un texto centrado en la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial. En este documento, el Santo Padre invita a toda la Iglesia y a la sociedad a reflexionar sobre los desafíos éticos, espirituales y culturales que plantea el rápido desarrollo tecnológico de nuestro tiempo.

La encíclica subraya la dignidad irreductible de cada persona humana y recuerda que ninguna innovación técnica puede sustituir el valor único del corazón humano, creado para la comunión, la verdad y el amor. Desde una mirada profundamente evangélica, el Papa propone discernir el uso de la inteligencia artificial para que esté siempre al servicio del bien común, de la justicia y de la defensa de los más vulnerables.

El texto aborda también cuestiones como la responsabilidad ética en el desarrollo tecnológico, el impacto de los algoritmos en las relaciones humanas, la educación de las nuevas generaciones y la necesidad de preservar espacios de silencio, interioridad y encuentro auténtico en medio de una cultura cada vez más digitalizada.

Con esta primera encíclica, el Papa León XIV ofrece una llamada a vivir este momento histórico no desde el miedo, sino desde una esperanza lúcida y responsable, recordando que el progreso solo es verdaderamente humano cuando protege y promueve la dignidad de toda persona.
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Desde el Monasterio de la Conversión acogemos este texto como una invitación a seguir profundizando, desde la fe y la vida contemplativa, en cómo custodiar el corazón humano y la comunión en medio de los desafíos del mundo contemporáneo.
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“Espíritu de vida, de gracia, de comunión”.

24/5/2026

 
Este fin de semana hemos celebrado en el Monasterio de la Conversión la Pascua de Pentecostés bajo el lema: “Espíritu de vida, de gracia, de comunión”.
Durante estos días hemos querido disponernos juntos a la venida del Espíritu Santo, profundizando en la teología del Espíritu en San Agustín y dejándonos conducir por Aquel que renueva el corazón, crea comunión y hace nuevas todas las cosas.
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A lo largo del encuentro pudimos adentrarnos en tres claves fundamentales: el Espíritu como fuente de vida, el Espíritu como don de la gracia y el Espíritu como vínculo de comunión. Además, compartimos un taller de lectio divina, la celebración de la liturgia y diversos momentos de encuentro fraterno, silencio y contemplación, que nos ayudaron a abrirnos juntos a la acción del Espíritu en la vida cotidiana.
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La celebración culminó el sábado por la noche con la solemne Vigilia de Pentecostés, centro espiritual del encuentro, en la que nos unimos a toda la Iglesia para invocar juntos la venida del Espíritu Santo y renovar el deseo de dejarnos transformar por su presencia.
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​Damos gracias al Señor por estos días de gracia compartida, por cada persona que ha participado y por el don del Espíritu, que continúa reuniéndonos en la unidad y sosteniendo nuestro camino de fe.
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RECONCILIADOS | Jornadas de verano 3–9 de agosto en el Monasterio de la Conversión

18/5/2026

 
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Queridos amigos:
Del 3 al 9 de agosto celebraremos en el Monasterio de la Conversión nuestras Jornadas de verano bajo el título: RECONCILIADOS.
Vivimos en un mundo atravesado por heridas, divisiones y conflictos que muchas veces también habitan nuestro propio corazón. Frente a esta realidad, el Evangelio nos sigue abriendo un camino de reconciliación, de verdad y de paz.
Durante estos días compartiremos reflexiones, testimonios, oración y espacios de encuentro para profundizar juntos en esta llamada a vivir reconciliados con Dios, con los demás y con nosotros mismos.
Será un tiempo de descanso, escucha y comunión que deseamos compartir contigo.
Por un mundo y una vida reconciliados.
Un abrazo fraterno,
Comunidad de la Conversión

Preparación espiritual para la visita del Papa

12/5/2026

 

XLVII encuentro en torno al claustro

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En la Fundación DeClausura preparan con ilusión la visita de León XIV a España porque creen que la mejor preparación ha de ser la espiritual y para ello cuentan con guías extraordinarios de nuestros monasterios y conventos.
Con esta convicción y con intención de alzar la mirada al Cielo, el próximomiércoles 13 de mayo a las 19: 30h. celebrarán  el XLVII encuentro en torno al claustro con monjas contemplativas:
  • Madre Prado González de las Heras (OSA), monja agustina fundadora del Monasterio de la Conversión, en Sotillo de la Adrada (Ávila).
  • Sor María Dolores Díaz de Miranda (OSB), monja benedictina especialista en recuperar el patrimonio artístico cultural de la Iglesia.

Con ellas prepararemos el alma y el corazón para el encuentro con el Santo Padre. Madre Prado, que lo conoce bien. compartirá aspectos esenciales de su persona y magisterio y recorremos un itinerario espiritual dirigido a alzar la mirada, tal y como reza el lema de esta visita apostólica.

Te esperamos online en el miércoles 13 de mayo a las 19:30h.

Inscríbete para poder participar y recibir en tu correo el enlace de conexión en directo.
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enlace de inscripción

Pascua de Pentecostés 2026

12/5/2026

 

“Espíritu de vida, de gracia, de comunión”

Con motivo de la solemnidad de Pentecostés, os invitamos a vivir el fin de semana del 23 y 24 de mayo, en oración, formación y fraternidad en torno al misterio del Espíritu Santo, guiados por la riqueza de la tradición agustiniana.

Bajo el lema “Espíritu de vida, de gracia, de comunión”, celebraremos la Pascua de Pentecostés profundizando en la teología del Espíritu en san Agustín, dejándonos conducir por Aquel que renueva el corazón, crea comunión y hace nuevas todas las cosas.

Serán unos días para detenernos, escuchar la Palabra, celebrar la liturgia y compartir la fe en un clima de silencio, contemplación y vida fraterna.

Durante el encuentro meditaremos tres claves fundamentales: el Espíritu como fuente de vida, el Espíritu como don de la gracia, y el Espíritu como vínculo de comunión.

La celebración culminará con la Vigilia de Pentecostés, centro espiritual del encuentro, donde nos uniremos a toda la Iglesia para invocar juntos la venida del Espíritu Santo.

​Os esperamos para celebrar juntos la alegría de Pentecostés y abrirnos, una vez más, al don del Espíritu que sostiene, transforma y une nuestras vidas.
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La familia agustiniana celebra unida el primer aniversario del pontificado del Papa León XIV

11/5/2026

 
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El pasado 8 de mayo, toda la familia agustiniana se reunió en Madrid, en el Colegio San Agustín, para celebrar una Eucaristía de acción de gracias y un concierto-testimonio con motivo del primer año de pontificado de Papa León XIV.
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La jornada estuvo marcada por un profundo clima de comunión, gratitud y alegría compartida entre religiosos, religiosas, laicos, familias y jóvenes vinculados al carisma de san Agustín.

El acto central fue la celebración de la Eucaristía, presidida por nuestro hermano agustino, el P. Tomás Marcos, en la que se dio gracias al Señor por este primer año de pontificado y por el camino de fe y esperanza que seguimos recorriendo como Iglesia.
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​A continuación, los asistentes pudieron participar en un concierto-testimonio ofrecido por la comunidad de hermanas agustinas del Monasterio de la Conversión junto a la fraternidad de laicos. A través de la música, la oración y diversos testimonios vocacionales compartidos por religiosos, religiosas, matrimonios y jóvenes laicos, se fueron mostrando distintas formas concretas de vivir hoy el seguimiento de Jesús desde el carisma agustiniano.
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Fue una ocasión especial para experimentar la riqueza y diversidad de nuestra familia espiritual, unida por una misma búsqueda de Dios y un mismo deseo de vivir el Evangelio en comunidad.
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La celebración pudo seguirse también por streaming a través del canal de YouTube de los Agustinos, permitiendo que muchas personas se unieran desde distintos lugares y pudieran vivir este momento como una sola familia, más allá de la distancia.

La Familia Agustiniana celebra el año de pontificado de León XIV

7/5/2026

 
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​La Familia Agustiniana presente en España se reunirá el próximo 8 de mayo para dar gracias a Dios por el primer año de pontificado del Papa León XIV. La cita será a las 19:15 horas, en la Capilla del Colegio San Agustín, de Madrid, en un acto que ha organizado la Federación Agustiniana Española (FAE).
El próximo 8 de mayo, Agustinos, Agustinos Recoletos, Agustinas Misioneras, Misioneras Agustinas Recoletas, Agustinas Hermanas del Amparo y Comendadoras de Santiago se reunirán en Madrid para celebrar una Eucaristía de acción de gracias y un concierto-testimonio.  

El encuentro tendrá lugar en el colegio San Agustín. El acto central será la Eucaristía y, a continuación, los asistentes podrán participar en un concierto- testimonio, donde se expresarán las distintas formas concretas de vivir el seguimiento de Jesús desde nuestro carisma agustiniano.

La celebración tiene un carácter profundamente eclesial, en la que los participantes podrán expresar su cercanía al Papa. La música y los testimonios también tendrán un papel muy importante en esta jornada, que intenta responder al momento que estamos viviendo desde la sensibilidad pastoral actual, en el que la música, el arte y las experiencias personales tienen mucha importancia.  
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Se quiere hacer partícipes a las comunidades que no están en Madrid, que podrán seguir la celebración por streaming, a través del Canal de Youtube Agustinos. De modo que, a pesar de la distancia, se pueda vivir unidos este momento como una sola familia.

“En el principio era… el Amor”

4/5/2026

 

Ejercicios Espirituales en Sevilla con la Fraternidad de la parroquia San Juan Pablo II

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Del 30 de abril al 3 de mayo hemos tenido la gracia de acompañar unos Ejercicios Espirituales en Sevilla junto a nuestros amigos de la Fraternidad de la parroquia de San Juan Pablo II. Han sido días intensos y profundamente vividos, en los que hemos participado más de 40 personas, bajo un título tan sencillo como esencial: “En el principio era… el Amor”.
A lo largo de estos días, hemos recorrido juntos un camino interior centrado en el misterio del amor paterno y filial. Un amor que no es solo una idea, sino una experiencia que nos constituye, nos hiere a veces y, sobre todo, nos sana y nos llama a la comunión. Desde la oración, el silencio, la escucha de la Palabra y los momentos compartidos, se ha ido abriendo un espacio donde cada uno ha podido reencontrarse con su propia historia de amor: la recibida y la entregada.

El ambiente ha sido de gran profundidad espiritual y, al mismo tiempo, de una cercanía muy familiar. La acogida, la participación y la disponibilidad de todos han hecho posible que estos Ejercicios fueran un verdadero tiempo de gracia. Muchos han podido poner nombre a experiencias vividas, reconciliarse con su propia historia y redescubrir que en el origen de todo —también de nuestras heridas— hay un Amor que permanece y sostiene.
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Queremos dar gracias por estos días compartidos, por cada persona, por cada momento de encuentro y por la presencia de Dios que se ha hecho tan tangible. Nos volvemos con el corazón lleno y con la certeza renovada de que, verdaderamente, en el principio —y en el fondo de todo— está el Amor.
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Profesión Solemne Hna. Mariola

27/4/2026

 
“Es el Señor” (Jn 21, 7)
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​​Con gran alegría celebrábamos este sábado 25 de abril, festividad de San Marcos, la Profesión Solemne de nuestra hermana Mariola.
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Acompañada por su familia, amigos, nuestra fraternidad de laicos y personas cercanas a la Comunidad, ratificaba su sí al Señor en una Eucaristía presidida por el sacerdote Raúl Orozco.
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Bajo el lema “Es el Señor” (Jn 21, 7), nuestra hermana Mariola daba este paso de la Consagración definitiva con los votos de pobreza, castidad y obediencia.
Pedimos al Señor por ella, para que pueda confesar siempre: “Es el Señor” en cada momento de su vida.

Día de la Conversión de San Agustín: Don Cecilio, afiliado a la Orden de San Agustín

27/4/2026

 
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El viernes 24 de abril, coincidiendo con el día en que conmemoramos la Conversión de San Agustín, nuestro párroco de Sotillo de la Adrada, don Cecilio, ha sido afiliado a la Orden de San Agustín como muestra de agradecimiento, unidad y fraternidad durante todos estos años; por su cercanía y acompañamiento desde que nuestra Comunidad llegó a Sotillo de la Adrada (Ávila).

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Una afiliación a nuestra Orden, que tenía lugar al final de la Eucaristía celebrada por la mañana en la Iglesia de la Reconciliación de nuestro Monasterio de la Conversión.
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​Ya por la tarde, también en nuestra iglesia, tenía lugar la lectura del libro octavo 
de las ‘Confesiones’ de San Agustín, donde relata uno de los momentos centrales de su vida, su proceso de conversión.

Profesión Solemne de nuestra hermana Mariola

23/4/2026

 
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El próximo 25 de abril, nuestra querida hermana Mariola Martínez Fernández realizará la Profesión de votos Solemne en el Monasterio de la Conversión, ubicado en Sotillo de la Adrada (Ávila).
Este acto de consagración definitiva a la vida religiosa será un momento de profunda alegría y agradecimiento, tanto para ella como para toda nuestra comunidad.
Os invitamos a todos a uniros a la oración por nuestra hermana, pidiendo que el Señor continúe guiando su camino y la bendiga en esta nueva etapa de su vida consagrada.

Solemnidad de la Conversión de San Agustín

16/4/2026

 
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Queridos amigos:

Con alegría os invitamos a compartir con nosotras la celebración de la Solemnidad de la Conversión de San Agustín, titular de nuestro Monasterio de la Conversión.

En este día queremos dejar que la vida de San Agustín nos vuelva a recordar que el corazón humano está hecho para Dios, y que siempre es posible volver a Él, dejándonos encontrar y transformar por su amor.

Será un tiempo de oración, escucha de la Palabra y comunión fraterna, en el que deseamos celebrar juntos la belleza de la conversión como camino de vida.

Será una alegría compartir este día con todos los que deseen unirse a esta celebración. Os esperamos con el corazón abierto.
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Comunidad de la Conversión

Un compromiso de paz con el Señor de la Paz

12/4/2026

 
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Rezar por una paz “desarmada y desarmante”, hacer un compromiso de paz con el Señor de la Paz y mirar más por el bien común que por el propio, eran algunas de las intenciones de la oración por la paz que vivimos en la Iglesia de nuestro Monasterio de la Conversión, para unirnos a la Vigilia de Oración por la Paz convocada por el Papa León XIV, celebrada en la tarde del sábado, 11 de abril, en la Basílica de San Pedro en Roma.
​Una oración que celebramos muy unidas a la del Papa, para pedir con alma y corazón el cese de las guerras y la instauración de la paz en todo el mundo, una paz verdadera que sólo puede venir del que es Señor de la Paz.
 
Entre el silencio y los cantos, las hermanas que prepararon esta oración nos animaron a acercarnos al costado hendido en el altar de nuestra Iglesia de la Reconciliación, meter nuestra mano en él y pedir la paz
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La paz que Jesús nos entrega es un grito de paz que brota del corazón. Por eso, en el momento de las peticiones pedíamos al Señor, entre otras cosas, que nos ayude a dejar de lado cualquier disputa; que conceda su Paz al mundo, asediado por las guerras; que Su inmenso Amor por nosotros nos transforme el corazón; que quienes tienen armas en sus manos, las abandonen; que los dirigentes busquen la paz a través del diálogo.
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​Nuestra oración terminaba con la escucha del mensaje del Papa León XIV que, momentos antes, había pronunciado durante la Vigilia por la Paz celebrada en Roma. “Nada puede encerrarnos en un destino ya escrito, ni siquiera en este mundo en el que las tumbas parecen no ser suficientes, porque se sigue crucificando, aniquilando la vida, sin derecho y sin piedad”, decía el Papa, quien añadía: “¡Basta ya de la exhibición de la fuerza! ¡Basta ya de la guerra! La verdadera fuerza se manifiesta en el servicio a la vida. […] Volvamos a creer en el amor, en la moderación, en la buena política. Formémonos y comprometámonos en primera persona, cada uno respondiendo a su propia vocación. ¡Cada uno tiene su lugar en el mosaico de la paz!”.

Nos unimos en oración por la paz

8/4/2026

 
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​El Papa León XIV ha anunciado la celebración de una vigilia de oración por la paz, que tendrá lugar el próximo sábado 11 de abril en la Basílica de San Pedro, en el corazón de la Iglesia universal.
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En este tiempo de Pascua, en el que celebramos la victoria de Cristo sobre la muerte y el don de la vida nueva, nuestra comunidad quiere unirse a esta llamada, acogiendo la luz del Resucitado como fuente de toda paz.

Por ello, celebraremos una vigilia de oración por la paz en nuestro Monasterio este sábado, de 19:00 a 20:00.
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Os invitamos a todos los que deseéis participar a uniros a nosotras en este tiempo de oración, silencio y esperanza, para dejarnos renovar por la paz que brota del corazón de Cristo y suplicar juntos por un mundo reconciliado

Del Sábado Santo al Domingo de Resurrección

8/4/2026

 

“El Cordero en pie.
​Digno es el Cordero degollado de recibir poder y riqueza, sabiduría y fuerza, honor, gloria y alabanza”

​El silencio inunda el Sábado Santo, en el que contemplamos el sepulcro de Jesús. Día de pérdida por su muerte, pero también de espera porque sabemos que ese no es el final.
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​Por eso, el Sábado Santo en nuestro Monasterio de la Conversión se vive como un día de ‘desierto’, sobre todo por la mañana, para que en nuestro interior anide el silencio y la apertura a la Palabra de Dios.
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​Antes de ese tiempo de desierto, todos los presentes escuchaban la última clave del Triduo Pascual: “El Cordero en pie. Digno es el Cordero degollado de recibir poder y riqueza, sabiduría y fuerza, honor, gloria y alabanza”, a cargo de Madre Carolina.
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La Transfiguración de la Eucaristía y la Desfiguración de la Cruz son los pasos previos para la Configuración con Cristo y nuestra Comunión con Él y en Él, con todos. El Cordero degollado y en pie, es decir, Vivo, reúne definitivamente a todos y a todo: el cosmos, la vida desde siempre, las multitudes humanas estarán ahí, ante el Cordero y ante El que está sentado en el Trono, cantando Aleluya. El destino final será estar ante Él, el Cordero en pie.

Tras el tiempo de oración personal, una pequeña salida para caminar y comer juntos durante el recorrido.
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Ya por la tarde, teníamos la Mistagogía, momento de preparación de la liturgia y ensayo. Y justo después rezamos las Vísperas propias del Sábado Santo.
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Por la noche, llegaba el momento culminante del Triduo Pascual con la celebración de la Gran Vigilia Pascual, en la que la oscuridad fue dando paso a la luz y en la que fuimos recorriendo todas las lecturas y salmos propios de esta gran celebración, fundamental para todo cristiano. En ella, renovamos las promesas del Bautismo y cantamos con alegría el Aleluya, porque Cristo ha resucitado.
El domingo por la mañana tuvimos un encuentro de testimonios con todos los que han participado en nuestro Triduo Pascual y la Eucaristía del Domingo de Resurrección. Después, para cerrar el Triduo, compartimos juntos una comida fraterna.
​Gracias a todos los que han vivido con nosotros este Triduo Pascual. Gracias por vuestra presencia, vuestra entrega, disponibilidad y por vuestro testimonio cristiano.
¡Feliz Pascua de la Resurrección de nuestro Señor! ¡Aleluya!

Viernes Santo 2026

4/4/2026

 

“Cuando sea alzado sobre la tierra atraeré a todos hacia Mí” (Jn 12, 32)

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​El Viernes Santo ha estado marcado por la memoria del Calvario, acompañando a Jesús a través de la oración y la meditación de su Pasión y Muerte en la Cruz.
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“Cruz. Cuando sea alzado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí” era el título de la clave de Madre Prado para introducir a todos los presentes en el Misterio de la Cruz.
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Jesús crucificado asumió el sufrimiento de todos y manifestó así la universalidad de la esperanza por el Amor, sin ocultarlo sino de manera visible, porque aparece desfigurado hasta tal punto que resulta difícil verlo. Sin embargo, esto no nos deja indiferentes, porque ese Amor dará sentido a la vida y al sufrimiento, siendo motivo de fe y esperanza.
 
Dios atrae al hombre hacia sí haciéndose próximo a nosotros a través de la Encarnación. Su Amor Crucificado nos atrae elevándonos, alzándonos de todas nuestras caídas, del desamor y de la indignidad. Cristo nos atrae hacia el Padre levantándonos hasta la estatura de su Amor. El sufrimiento no salva si no es por el Amor, que da sentido a todo, a la alegría y a la tristeza, al sufrimiento y a la dicha, al trabajo y a las relaciones, etc. Sólo el Amor salva.

Tras un tiempo de oración personal después de la clave de la mañana, a las doce del mediodía tenía lugar el Vía Crucis preparado por los niños.
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Por la tarde, a las cinco, comenzaba la conmemoración de la Pasión del Señor, teniendo como momentos principales la lectura de la Pasión y la adoración de la Cruz, un momento de gran recogimiento y profundidad en el que, por grupos o por familias, nos acercamos a la Cruz para arrodillarnos ante Cristo crucificado.
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​Por la noche terminábamos el día con la oración ante la Cruz.
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Jueves Santo 2026

3/4/2026

 

“Este pan que partimos se ha hecho uno”

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​El Jueves Santo, a primera hora de la tarde, las hermanas agustinas del Monasterio de la Conversión recibíamos a los que llegaban para celebrar todos juntos este Triduo Pascual, cuyo lema de este año es: “Cuando sea alzado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí” (Jn 12, 32).
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​Tras la presentación por grupos de todos los que nos acompañan durante estos días, comenzaba la primera clave del Triduo de la mano de nuestra hermana Begoña, bajo el título: “Eucaristía. Como este pan que partimos, antes diseminado por las colinas, se ha hecho uno”.
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​Y es que, el Señor quiso reunir a sus amigos en torno a Él para vivir la Pascua, partir el pan y repartirlo entre ellos, viniendo de la distancia a la fraternidad, la unidad y la comunión. Los primeros convocados a esa Mesa eran sus amigos, pero después, esa Pascua fue más universal, más completa. Esa Mesa de los tres panes, para que conocieran el Amor de Dios, es el pan de Dios Padre, el pan de Dios Hijo y el pan de Dios Espíritu Santo. De esta forma, la Eucaristía es como un Monte Tabor en el que Dios revela al hombre el Amor de la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. A la Mesa Pascual hemos sido invitados todos y, por ello, es una mesa familiar, de amistad y universal.
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A las siete de la tarde tenía lugar la Celebración de la Cena del Señor, en la que recordamos la institución de la Eucaristía, con uno de los momentos claves, el lavatorio en el que Jesús lavó los pies a sus discípulos
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​En esta Pascua nos acompaña el Rector del Seminario de Ciudad Real, Juan Serna, que ha venido con un grupo de seminaristas del Propedéutico; dos hermanos agustinos; nuestros hermanos de la Fraternidad de Laicos: familias, adultos, jóvenes y niños; así como amigos y todos los que han querido venir para vivir juntos este Triduo Pascual.
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​Por la noche, cerrábamos el día acompañando al Señor con una oración guiada en la Hora de Jesús.
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CARTA DE COMUNIÓN | PASCUA 2026

1/4/2026

 
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“CUANDO SEA ALZADO SOBRE LA TIERRA ATRAERÉ A TODOS HACIA MÍ”

 Jn 12, 32
      Queridos Hermanos y amigos, paz y unidad en el zaguán de esta Pascua en la que acompañaremos al Señor y a los hombres de nuestro tiempo en su Pasión, Muerte y Resurrección.
       Tenemos pasión por la distancia, parecemos estar apasionados por desterrar de nuestra tierra o del mapa a otros, los diferentes, los que me atacan, los que me afrontan. El mal menor es la creación de las fronteras, de las separaciones, porque lo grave es que esa distancia que nos imponemos se defiende con la violencia, el odio, las armas… hasta la muerte. Pero ¿no somos seres relacionales, hechos para la unidad, para el amor? ¿No ha habido un Evangelio que ha dado la dimensión exacta de lo que somos y estamos llamados a amar sin límites, incluso a nuestros enemigos? Si Dios es Amor y hemos sido creados por Él, su Amor nos atraerá a Sí. Nos reunirá y saciará nuestra escasez; dará sentido al dolor y justificará una vida ofrecida por los otros; y será promesa de vida eterna, porque anhelamos ser amados, pero con un Amor vivo, para siempre. Esto es lo que celebramos en cada Pascua. “Cristo, Rey de la Paz, clama de nuevo desde la cruz: ¡Dios es amor! ¡Tened piedad! ¡Deponed las armas! Recordad que sois hermanos y hermanas.[1]”
 
       1. ATRAÍDOS A LA MESA DE LOS TRES PANES. “He querido vivir esta Pascua con vosotros” (Lc 22, 15-20). 
El Señor quiso vivir la Pascua con sus amigos y REUNIRLOS EN TORNO A ÉL para partir el Pan y repartirlo entre ellos, así cumplía los deseos profundos del corazón humano. El primero: venir de la distancia a la unidad, a la fraternidad, a la Comunión. “Como el pan que partimos, en otro tiempo diseminado por las colinas, está llamado a ser uno[2]”. Los que fueron convocados a esa Mesa eran sus amigos, era la Pascua de la Amistad. Después, esa Pascua sería más universal, más completa pero ya era la Mesa de la caridad perfecta[3].
     Y el segundo deseo del corazón humano: reunirse a compartir un Banquete, un Festín en el que se entra no sabiendo bien hasta qué punto nos amamos, y lo llegamos a descubrir al participar y comer el pan. El Señor reunió a sus amigos en la MESA DE LOS TRES PANES para que conocieran el Amor de Dios de un modo definitivo. Ese Pan que partieron era abundante, un maná nuevo que nunca cesaría de darles Vida en abundancia. No se acabaría nunca ya ese Pan porque “Ese pan no se termina; antes bien, terminará él con tu indigencia. Es pan, y es pan, y es pan: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo... Aprende esto tú y enséñalo. Vive tú de él y alimenta al otro. Dios, que es quien da, no puede darte cosa mejor que a sí mismo[4]".
        Si esto es así, podemos decir que LA EUCARISTÍA ES COMO UN MONTE TABOR en el que al hombre se le revela el Amor de la Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. No sólo hay una plenitud de relaciones y una abundancia de dones, sino que se nos concede una Luz que traspasa nuestro ser y lo transforma. Se trata de la TRANSFIGURACIÓN EUCARÍSTICA. En ella se nos dará una nueva Ley y Profecía (cf. Jn 13, 34-35), y Él nos vuelve a pedir que no “hagamos tres tiendas” sino que bajemos de ese Monte, salgamos, para llevar la Luz recibida a quienes no tienen ese Pan ni esa Luz y gritemos que “Dios es Amor”, Tres veces Amor.
      A la Mesa Pascual hemos sido invitados todos, junto al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y, por eso, es una MESA FAMILIAR, DE AMISTAD, Y TAMBIÉN UNIVERSAL, en la que todos quedamos saciados porque es el Amor de los Tres quien lava los pies, la preside, la sirve, se hace alimento y se entrega. ¡Cómo desearíamos que, en esa Mesa a la que la Trinidad nos da cita, no faltara nadie y estuviésemos todos!
 
      2. ATRAÍDOS POR UN AMOR QUE DA LA VIDA. Los óleos de Marc Chagall expresan el horror de una crucifixión, espejo de la convulsión social del mundo: hombres y mujeres huyendo, rapiñas, soldados, animales heridos, inocentes expiando las culpas de otros, estallidos de bombas; todo ello en colores ardientes o en blancos y grises, amarillos o malvas. Ese sufrimiento inútil que traen consigo todas las guerras, que trae el odio, el poder sin límites, el enfrentamiento de hermanos… el ostinatto más brutal de la historia humana[5]. En medio de todas estas escenas pende una Cruz con un Crucificado. ¿Qué podrá justificar tanto dolor como padecemos, qué ungüento precioso podrá sanar tanta herida como llevamos en el cuerpo y en el alma? ¿Cómo un sufrimiento tal puede ser motivo de esperanza? ¿Qué poderosa razón puede ocultar el horror de la Cruz para convertirse en una fuerza gravitatoria, capaz de atraer y salvar?
    Él asumió el universal sufrimiento y mostró la universalidad de la esperanza en el Amor, ya no oculto, sino visible, escandalosamente visible porque aparece en una rotunda desfiguración hasta el punto de que siendo visible es irresistible seguir viéndolo, rozando la invisibilidad y arrostrando, incluso, la incredulidad (cf. Is 53, 3). Sin embargo, no nos dejará indiferentes ese Amor que dará sentido a la vida y al sufrimiento y, por ello, será motivo de fe y de esperanza. 
  Dios atrae al hombre hacia sí haciéndose próximo a nosotros (Encarnación), identificándose con nosotros, menos en el pecado, y por sobreabundancia, dándonos todo y dándose a sí mismo[6]. Su Amor Crucificado, hasta un punto indescriptiblemente paradójico, nos atraerá ELEVÁNDONOS, ALZÁNDONOS del barro, de nuestras ruinas, de todas nuestras caídas, del desamor y la indignidad. “Cuando yo sea alzado sobre la tierra atraeré a todos hacia Mí” (Jn 12, 32).
       Porque Cristo nos atrae hacia el Padre levantándonos hasta la estatura de su Amor sin condiciones y sin retorno. Su Muerte en Cruz nos ha puesto en pie, a su estatura (stabat), como María al pie de la Cruz y como el Juan de los Calvarios románicos y góticos.
    Dejarse alzar por Él sin resistencia alguna es vivir en el don del abandono y de la pasividad, dejarse reconciliar, como la samaritana o como la adúltera, que es alzada del polvo y liberada de las piedras gracias al que la elevó, la restauró y la dignificó. Es dar la vida para elevar de toda miseria al hombre que la sufre, y hay abismos de miseria infinitos a los que nadie baja a rescatar.
      Es “entrar más adentro, en la espesura”[7] de la Cruz, en el secreto de la Cruz (cf. 1Co 1, 22-25) hasta descubrir que el misterio de su Amor está en querer salvarnos a través de la aparente debilidad de un Cordero, llevado al matadero, que no abrió la boca frente a sus enemigos (cf. Is 53, 7). Y todo por un Amor absoluto que es sobre el que gravita la vida del hombre, del mundo, de la Iglesia. Como si esa Cruz alzada fuera un eje sobre el que gira la Verdad más meridiana, sin sombra alguna.
    La Cruz del Hijo no ha resuelto los problemas del hombre, pero ha abierto el camino que lleva al Padre, ha arrancado el aguijón a la muerte, al dar su Vida por nosotros[8]. Por tanto, dar la vida por los hermanos para que conozcan al Padre, hacerse camino para que otros vayan a Él, vivir el Evangelio de las Bienaventuranzas y perder la vida, hasta consumirse y dejarse consumir, es el gran mensaje de la Cruz que salva. No salva el sufrimiento si no es por el Amor que es el que da sentido a todo, a la alegría y a la tristeza, al sufrimiento y a la dicha, al trabajo y a las relaciones, a las persecuciones y al empeño sincero por un mundo como Él pensó… Sólo el Amor salva. 
 
     3. AL FIN, ATRAÍDOS POR UN CORDERO HERIDO Y EN PIE (Ap 5, 1-7). Entre la Cruz y Pentecostés, dos anástasis nos relatan el fin último del hombre: la resurrección y la ascensión. Porque hay una tercera manera de atraer: mostrando el destino final: La Vida en Él y ante Él.  Por Su Resurrección, Él nos coge del brazo y nos arranca de la muerte; por Su Ascensión, nos hace elevar los ojos hacia donde Él va y nosotros iremos (cf. Jn 14, 1-6).
       La Transfiguración de la Eucaristía y la Desfiguración de la Cruz son los pasos previos para la Configuración con Cristo y nuestra Comunión con Él y, en Él, con todos. El Políptico de Gante o La Adoración del Cordero Místico (1432), la obra maestra de Hubert y Jan van Eyck en la Catedral de San Bavón (Gante), dibuja la escena descrita en el Apocalipsis, ejemplo claro de la paradoja cristiana: el Cordero degollado y en pie, es decir, Vivo, reúne definitivamente a todos y a todo: el cosmos, la vida desde siempre, las multitudes humanas de ayer, de hoy y de mañana, estarán ahí, junto a los ancianos de vestiduras blancas, ante el Cordero y ante El que está sentado en el Trono, cantando Aleluya. 
     Así será, todo el cosmos, todos los hombres, la Iglesia peregrina, la expectante y la triunfante rodearán a este Cordero en pie. Él es el que nos reúne y reconcilia en sí las cosas del cielo y de la tierra, llevándolas a una comunión más allá del tiempo y del espacio. El destino final será ESTAR ANTE ÉL, EL CORDERO EN PIE[9]adorando, dando gloria y cantando juntos el Aleluya final. Y lo que será es lo que ya hemos de vivir pascualmente en nuestra vida ordinaria.
 
¡Feliz Pascua!
 
 
M. Prado, Presidenta Federal
Federación de la Conversión de san Agustín


[1] León XIV, PP., Homilía Domingo de Ramos, 2026.

[2] Didajé 9, 4

[3] cf. san Agustín, Serm 385, 8.

[4] san Agustín, Serm 105, 3.

[5]  Chagall, Mi vida, Acantilado 103, Barcelona, 2012

[6]  M. Prado, Confluirán hacia Él todas las naciones, Carta de Comunión de la Pascua de Navidad, 2025.

[7]  San Juan de la Cruz, Cántico espiritual, Canción 36, Anotaciones 13.

[8]  cf. Benedicto XVI, PP., Jesús de Nazaret. Desde la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección, Encuentro, Madrid, 2011, cap. II.

[9]  R. Guardini, El Señor, Cristiandad, Madrid, 2025, p. 627.
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“Atraeré a todos hacia Mí”: Comenzamos la Pascua

30/3/2026

 
​Este domingo de Ramos hemos dado comienzo a nuestra semana de Pascua, que este año lleva por título: “Atraeré a todos hacia Mí”. Con la entrada del Señor en Jerusalén, iniciamos este camino que nos introduce en el corazón del misterio que celebramos.
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​En estos días queremos disponernos interiormente, en actitud de recogimiento y apertura, para acoger el don inmenso del Triduo Pascual, acompañando al Señor en su pasión, muerte y resurrección. Dejarnos atraer por Él es también dejarnos transformar, entrar en su entrega y aprender de su amor que todo lo abraza.
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Como comunidad, estamos también preparando nuestra casa y nuestro corazón para acoger a todas las personas que deseais vivir estos días santos junto a nosotras. Con alegría sencilla, queremos compartir este tiempo de gracia, caminando unidos hacia la luz de la Resurrección.
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