“Este pan que partimos se ha hecho uno” El Jueves Santo, a primera hora de la tarde, las hermanas agustinas del Monasterio de la Conversión recibíamos a los que llegaban para celebrar todos juntos este Triduo Pascual, cuyo lema de este año es: “Cuando sea alzado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí” (Jn 12, 32). Tras la presentación por grupos de todos los que nos acompañan durante estos días, comenzaba la primera clave del Triduo de la mano de nuestra hermana Begoña, bajo el título: “Eucaristía. Como este pan que partimos, antes diseminado por las colinas, se ha hecho uno”. Y es que, el Señor quiso reunir a sus amigos en torno a Él para vivir la Pascua, partir el pan y repartirlo entre ellos, viniendo de la distancia a la fraternidad, la unidad y la comunión. Los primeros convocados a esa Mesa eran sus amigos, pero después, esa Pascua fue más universal, más completa. Esa Mesa de los tres panes, para que conocieran el Amor de Dios, es el pan de Dios Padre, el pan de Dios Hijo y el pan de Dios Espíritu Santo. De esta forma, la Eucaristía es como un Monte Tabor en el que Dios revela al hombre el Amor de la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. A la Mesa Pascual hemos sido invitados todos y, por ello, es una mesa familiar, de amistad y universal. A las siete de la tarde tenía lugar la Celebración de la Cena del Señor, en la que recordamos la institución de la Eucaristía, con uno de los momentos claves, el lavatorio en el que Jesús lavó los pies a sus discípulos En esta Pascua nos acompaña el Rector del Seminario de Ciudad Real, Juan Serna, que ha venido con un grupo de seminaristas del Propedéutico; dos hermanos agustinos; nuestros hermanos de la Fraternidad de Laicos: familias, adultos, jóvenes y niños; así como amigos y todos los que han querido venir para vivir juntos este Triduo Pascual. Por la noche, cerrábamos el día acompañando al Señor con una oración guiada en la Hora de Jesús.
“CUANDO SEA ALZADO SOBRE LA TIERRA ATRAERÉ A TODOS HACIA MÍ” Jn 12, 32 Queridos Hermanos y amigos, paz y unidad en el zaguán de esta Pascua en la que acompañaremos al Señor y a los hombres de nuestro tiempo en su Pasión, Muerte y Resurrección. Tenemos pasión por la distancia, parecemos estar apasionados por desterrar de nuestra tierra o del mapa a otros, los diferentes, los que me atacan, los que me afrontan. El mal menor es la creación de las fronteras, de las separaciones, porque lo grave es que esa distancia que nos imponemos se defiende con la violencia, el odio, las armas… hasta la muerte. Pero ¿no somos seres relacionales, hechos para la unidad, para el amor? ¿No ha habido un Evangelio que ha dado la dimensión exacta de lo que somos y estamos llamados a amar sin límites, incluso a nuestros enemigos? Si Dios es Amor y hemos sido creados por Él, su Amor nos atraerá a Sí. Nos reunirá y saciará nuestra escasez; dará sentido al dolor y justificará una vida ofrecida por los otros; y será promesa de vida eterna, porque anhelamos ser amados, pero con un Amor vivo, para siempre. Esto es lo que celebramos en cada Pascua. “Cristo, Rey de la Paz, clama de nuevo desde la cruz: ¡Dios es amor! ¡Tened piedad! ¡Deponed las armas! Recordad que sois hermanos y hermanas.[1]” 1. ATRAÍDOS A LA MESA DE LOS TRES PANES. “He querido vivir esta Pascua con vosotros” (Lc 22, 15-20). El Señor quiso vivir la Pascua con sus amigos y REUNIRLOS EN TORNO A ÉL para partir el Pan y repartirlo entre ellos, así cumplía los deseos profundos del corazón humano. El primero: venir de la distancia a la unidad, a la fraternidad, a la Comunión. “Como el pan que partimos, en otro tiempo diseminado por las colinas, está llamado a ser uno[2]”. Los que fueron convocados a esa Mesa eran sus amigos, era la Pascua de la Amistad. Después, esa Pascua sería más universal, más completa pero ya era la Mesa de la caridad perfecta[3]. Y el segundo deseo del corazón humano: reunirse a compartir un Banquete, un Festín en el que se entra no sabiendo bien hasta qué punto nos amamos, y lo llegamos a descubrir al participar y comer el pan. El Señor reunió a sus amigos en la MESA DE LOS TRES PANES para que conocieran el Amor de Dios de un modo definitivo. Ese Pan que partieron era abundante, un maná nuevo que nunca cesaría de darles Vida en abundancia. No se acabaría nunca ya ese Pan porque “Ese pan no se termina; antes bien, terminará él con tu indigencia. Es pan, y es pan, y es pan: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo... Aprende esto tú y enséñalo. Vive tú de él y alimenta al otro. Dios, que es quien da, no puede darte cosa mejor que a sí mismo[4]". Si esto es así, podemos decir que LA EUCARISTÍA ES COMO UN MONTE TABOR en el que al hombre se le revela el Amor de la Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. No sólo hay una plenitud de relaciones y una abundancia de dones, sino que se nos concede una Luz que traspasa nuestro ser y lo transforma. Se trata de la TRANSFIGURACIÓN EUCARÍSTICA. En ella se nos dará una nueva Ley y Profecía (cf. Jn 13, 34-35), y Él nos vuelve a pedir que no “hagamos tres tiendas” sino que bajemos de ese Monte, salgamos, para llevar la Luz recibida a quienes no tienen ese Pan ni esa Luz y gritemos que “Dios es Amor”, Tres veces Amor. A la Mesa Pascual hemos sido invitados todos, junto al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y, por eso, es una MESA FAMILIAR, DE AMISTAD, Y TAMBIÉN UNIVERSAL, en la que todos quedamos saciados porque es el Amor de los Tres quien lava los pies, la preside, la sirve, se hace alimento y se entrega. ¡Cómo desearíamos que, en esa Mesa a la que la Trinidad nos da cita, no faltara nadie y estuviésemos todos! 2. ATRAÍDOS POR UN AMOR QUE DA LA VIDA. Los óleos de Marc Chagall expresan el horror de una crucifixión, espejo de la convulsión social del mundo: hombres y mujeres huyendo, rapiñas, soldados, animales heridos, inocentes expiando las culpas de otros, estallidos de bombas; todo ello en colores ardientes o en blancos y grises, amarillos o malvas. Ese sufrimiento inútil que traen consigo todas las guerras, que trae el odio, el poder sin límites, el enfrentamiento de hermanos… el ostinatto más brutal de la historia humana[5]. En medio de todas estas escenas pende una Cruz con un Crucificado. ¿Qué podrá justificar tanto dolor como padecemos, qué ungüento precioso podrá sanar tanta herida como llevamos en el cuerpo y en el alma? ¿Cómo un sufrimiento tal puede ser motivo de esperanza? ¿Qué poderosa razón puede ocultar el horror de la Cruz para convertirse en una fuerza gravitatoria, capaz de atraer y salvar? Él asumió el universal sufrimiento y mostró la universalidad de la esperanza en el Amor, ya no oculto, sino visible, escandalosamente visible porque aparece en una rotunda desfiguración hasta el punto de que siendo visible es irresistible seguir viéndolo, rozando la invisibilidad y arrostrando, incluso, la incredulidad (cf. Is 53, 3). Sin embargo, no nos dejará indiferentes ese Amor que dará sentido a la vida y al sufrimiento y, por ello, será motivo de fe y de esperanza. Dios atrae al hombre hacia sí haciéndose próximo a nosotros (Encarnación), identificándose con nosotros, menos en el pecado, y por sobreabundancia, dándonos todo y dándose a sí mismo[6]. Su Amor Crucificado, hasta un punto indescriptiblemente paradójico, nos atraerá ELEVÁNDONOS, ALZÁNDONOS del barro, de nuestras ruinas, de todas nuestras caídas, del desamor y la indignidad. “Cuando yo sea alzado sobre la tierra atraeré a todos hacia Mí” (Jn 12, 32). Porque Cristo nos atrae hacia el Padre levantándonos hasta la estatura de su Amor sin condiciones y sin retorno. Su Muerte en Cruz nos ha puesto en pie, a su estatura (stabat), como María al pie de la Cruz y como el Juan de los Calvarios románicos y góticos. Dejarse alzar por Él sin resistencia alguna es vivir en el don del abandono y de la pasividad, dejarse reconciliar, como la samaritana o como la adúltera, que es alzada del polvo y liberada de las piedras gracias al que la elevó, la restauró y la dignificó. Es dar la vida para elevar de toda miseria al hombre que la sufre, y hay abismos de miseria infinitos a los que nadie baja a rescatar. Es “entrar más adentro, en la espesura”[7] de la Cruz, en el secreto de la Cruz (cf. 1Co 1, 22-25) hasta descubrir que el misterio de su Amor está en querer salvarnos a través de la aparente debilidad de un Cordero, llevado al matadero, que no abrió la boca frente a sus enemigos (cf. Is 53, 7). Y todo por un Amor absoluto que es sobre el que gravita la vida del hombre, del mundo, de la Iglesia. Como si esa Cruz alzada fuera un eje sobre el que gira la Verdad más meridiana, sin sombra alguna. La Cruz del Hijo no ha resuelto los problemas del hombre, pero ha abierto el camino que lleva al Padre, ha arrancado el aguijón a la muerte, al dar su Vida por nosotros[8]. Por tanto, dar la vida por los hermanos para que conozcan al Padre, hacerse camino para que otros vayan a Él, vivir el Evangelio de las Bienaventuranzas y perder la vida, hasta consumirse y dejarse consumir, es el gran mensaje de la Cruz que salva. No salva el sufrimiento si no es por el Amor que es el que da sentido a todo, a la alegría y a la tristeza, al sufrimiento y a la dicha, al trabajo y a las relaciones, a las persecuciones y al empeño sincero por un mundo como Él pensó… Sólo el Amor salva. 3. AL FIN, ATRAÍDOS POR UN CORDERO HERIDO Y EN PIE (Ap 5, 1-7). Entre la Cruz y Pentecostés, dos anástasis nos relatan el fin último del hombre: la resurrección y la ascensión. Porque hay una tercera manera de atraer: mostrando el destino final: La Vida en Él y ante Él. Por Su Resurrección, Él nos coge del brazo y nos arranca de la muerte; por Su Ascensión, nos hace elevar los ojos hacia donde Él va y nosotros iremos (cf. Jn 14, 1-6). La Transfiguración de la Eucaristía y la Desfiguración de la Cruz son los pasos previos para la Configuración con Cristo y nuestra Comunión con Él y, en Él, con todos. El Políptico de Gante o La Adoración del Cordero Místico (1432), la obra maestra de Hubert y Jan van Eyck en la Catedral de San Bavón (Gante), dibuja la escena descrita en el Apocalipsis, ejemplo claro de la paradoja cristiana: el Cordero degollado y en pie, es decir, Vivo, reúne definitivamente a todos y a todo: el cosmos, la vida desde siempre, las multitudes humanas de ayer, de hoy y de mañana, estarán ahí, junto a los ancianos de vestiduras blancas, ante el Cordero y ante El que está sentado en el Trono, cantando Aleluya. Así será, todo el cosmos, todos los hombres, la Iglesia peregrina, la expectante y la triunfante rodearán a este Cordero en pie. Él es el que nos reúne y reconcilia en sí las cosas del cielo y de la tierra, llevándolas a una comunión más allá del tiempo y del espacio. El destino final será ESTAR ANTE ÉL, EL CORDERO EN PIE[9]adorando, dando gloria y cantando juntos el Aleluya final. Y lo que será es lo que ya hemos de vivir pascualmente en nuestra vida ordinaria. ¡Feliz Pascua! M. Prado, Presidenta Federal Federación de la Conversión de san Agustín [1] León XIV, PP., Homilía Domingo de Ramos, 2026. [2] Didajé 9, 4 [3] cf. san Agustín, Serm 385, 8. [4] san Agustín, Serm 105, 3. [5] Chagall, Mi vida, Acantilado 103, Barcelona, 2012 [6] M. Prado, Confluirán hacia Él todas las naciones, Carta de Comunión de la Pascua de Navidad, 2025. [7] San Juan de la Cruz, Cántico espiritual, Canción 36, Anotaciones 13. [8] cf. Benedicto XVI, PP., Jesús de Nazaret. Desde la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección, Encuentro, Madrid, 2011, cap. II. [9] R. Guardini, El Señor, Cristiandad, Madrid, 2025, p. 627.
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Este domingo de Ramos hemos dado comienzo a nuestra semana de Pascua, que este año lleva por título: “Atraeré a todos hacia Mí”. Con la entrada del Señor en Jerusalén, iniciamos este camino que nos introduce en el corazón del misterio que celebramos. En estos días queremos disponernos interiormente, en actitud de recogimiento y apertura, para acoger el don inmenso del Triduo Pascual, acompañando al Señor en su pasión, muerte y resurrección. Dejarnos atraer por Él es también dejarnos transformar, entrar en su entrega y aprender de su amor que todo lo abraza. Como comunidad, estamos también preparando nuestra casa y nuestro corazón para acoger a todas las personas que deseais vivir estos días santos junto a nosotras. Con alegría sencilla, queremos compartir este tiempo de gracia, caminando unidos hacia la luz de la Resurrección.
Los días 21 y 22 de marzo de 2026 hemos tenido la alegría de participar en el VI Congreso Agustiniano Hipona, celebrado en el Centro Fray Luis de León (Guadarrama), bajo el lema «Somos Comunidad». Este encuentro, dirigido a religiosos, profesores, monitores, catequistas, agentes de pastoral y laicos comprometidos, ha sido un espacio de formación, reflexión y comunión en torno a la riqueza de la espiritualidad agustiniana y su vivencia en la Iglesia de hoy. Durante el congreso, tuvimos también la alegría de participar en el encuentro con el Padre General, Josep Farrell, un momento especialmente significativo de cercanía, escucha y comunión. En este marco, el sábado por la tarde, las hermanas ofrecimos un concierto–testimonio titulado «In illo Uno unum», una propuesta que unía música, palabra y testimonio de fe, con el deseo de expresar cómo en Cristo somos llamados a la unidad y a la comunión. Damos gracias por este encuentro compartido y por la oportunidad de seguir profundizando juntos en el don de ser comunidad.
Con alegría anunciamos la apertura de inscripciones para nuestras actividades de verano “Civitas Dei”, dirigidas a niños, adolescentes y jóvenes, que tendrán lugar durante el mes de julio en el Monasterio de la Conversión.
“Civitas Dei” nace como un espacio de encuentro y crecimiento, donde queremos seguir construyendo juntos la Ciudad de Dios, ofreciendo a los participantes una experiencia viva de fe y comunidad. A lo largo de estos días, se propondrá un camino que integra la formación, la fraternidad y la acogida, a través de catequesis, la celebración de la Eucaristía, momentos de oración, encuentros compartidos, juegos y el contacto con la belleza y la creación. Recordamos que las plazas son limitadas, por lo que animamos a realizar la inscripción con antelación. Os esperamos con ilusión para vivir juntos este tiempo de gracia, en el que Dios sigue saliendo a nuestro encuentro y edificando, en cada corazón, su Ciudad. Hoy, 19 de marzo, solemnidad de San José, hemos vivido un día de profunda gracia y acción de gracias en nuestra comunidad. El Obispo Emérito de Ávila, Don Jesús García Burillo, ha sido afiliado a la Orden de San Agustín, como signo de comunión y reconocimiento por su cercanía fiel, su cuidado pastoral y el cariño con el que ha acompañado a nuestra comunidad desde sus comienzos en Sotillo de la Adrada. En el marco de una Eucaristía especialmente recogida y llena de gratitud, hemos podido contemplar cómo el Señor va tejiendo la historia con gestos concretos de amor y fidelidad. En ella, y en nombre de toda la familia agustiniana, el Padre General de la Orden, el P. Joseph Farrell, le ha hecho partícipe de este reconocimiento, expresión de una pertenencia espiritual que brota de la comunión vivida. Damos gracias a Dios por el don de su vida entregada y por su ministerio, reflejo del corazón del Buen Pastor. Pedimos al Señor que lo siga sosteniendo con su gracia y que continúe siendo signo vivo de su presencia, guiando y cuidando a su Iglesia con humildad, sabiduría y amor.
Este pasado fin de semana, en el marco del tiempo de Cuaresma, celebramos en el Monasterio de la Conversión el encuentro Jaris LVIII, titulado Confessio Deo. De las Confesiones de san Agustín a nuestra propia confesión de fe. Alrededor de cincuenta participantes se reunieron para vivir juntos estos días de reflexión, oración y convivencia fraterna. A lo largo del encuentro pudimos adentrarnos en la riqueza espiritual de las Confesiones de san Agustín, una obra que sigue iluminando hoy el camino de fe de tantos cristianos. Inspirados por el testimonio del santo de Hipona, reflexionamos sobre cómo cada uno está llamado a reconocer la acción de Dios en su propia historia y a hacer de su vida una auténtica confesión de fe, vivida y compartida en medio del mundo y de la Iglesia. Con el deseo de que más personas puedan participar de lo vivido y de la gracia recibida durante estos días, compartimos también los vídeos de las charlas del encuentro, para que todos los que lo deseen puedan unirse a esta reflexión y recorrer con nosotros este camino que va de las Confesiones de san Agustín a nuestra propia confesión de fe. Damos gracias al Señor por todo lo vivido y por cada una de las personas que han participado en este encuentro.
ABC comparte un cinefórum en el Monasterio de la Conversión con motivo de la película Los Domingos9/3/2026
El periódico ABC, con motivo de la proyección de la película Los Domingos, nos brindó la oportunidad de compartir en nuestro Monasterio un pequeño cinefórum.
Fue un encuentro sencillo y muy enriquecedor, en el que pudimos dialogar sobre los temas que plantea la película y abrir un espacio de reflexión compartida. Agradecemos a ABC su cercanía y su interés por propiciar este momento de encuentro y conversación en nuestra comunidad Escuchar y ayunar. |
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| El pasado 1 de febrero, nuestra comunidad vivió con alegría la entrada de Lola, quien inicia oficialmente su etapa de postulantado. Este primer paso en su camino vocacional marca un tiempo de especial discernimiento, formación y vida compartida, en el que Lola comienza a conocer más de cerca el carisma, la espiritualidad y la misión de la comunidad. Agradecemos al Señor su disponibilidad generosa y la confiamos a la oración de todos, para que este tiempo sea vivido con apertura, profundidad y fidelidad a la llamada recibida. |
En la fiesta de la Presentación del Señor, cuando la Iglesia contempla y eleva entre sus manos a Cristo, Luz que no se apaga, se celebra la XXX Jornada Mundial de la Vida Consagrada.
Con motivo de esta jornada, el Prior General de la Orden de San Agustín, P. Joseph Farrell, se ha dirigido a todos los hermanos y hermanas de la Orden para felicitarles en este día tan significativo y animarles a renovar con esperanza y fidelidad su entrega al Señor.
En su mensaje, el Prior General invita a toda la vida consagrada agustiniana a dar testimonio de paz, no solo con la palabra, sino también con una vida entregada, fraterna y reconciliadora, como signo luminoso del Evangelio en medio del mundo.
Desde nuestra comunidad, compartimos la carta del Prior General para que todos podamos leer sus palabras de aliento y dejarnos inspirar por su llamado a la comunión, el servicio y la paz.
Esta celebración es también una ocasión privilegiada para dar gracias por el don de la vida consagrada y para pedir al Señor que siga suscitando vocaciones que, desde el carisma de san Agustín, vivan con alegría la llamada a la fraternidad y la entrega total.
¡Feliz Día de la Vida Consagrada a todos los hermanos y hermanas que viven este don con entrega y alegría!
Con motivo de esta jornada, el Prior General de la Orden de San Agustín, P. Joseph Farrell, se ha dirigido a todos los hermanos y hermanas de la Orden para felicitarles en este día tan significativo y animarles a renovar con esperanza y fidelidad su entrega al Señor.
En su mensaje, el Prior General invita a toda la vida consagrada agustiniana a dar testimonio de paz, no solo con la palabra, sino también con una vida entregada, fraterna y reconciliadora, como signo luminoso del Evangelio en medio del mundo.
Desde nuestra comunidad, compartimos la carta del Prior General para que todos podamos leer sus palabras de aliento y dejarnos inspirar por su llamado a la comunión, el servicio y la paz.
Esta celebración es también una ocasión privilegiada para dar gracias por el don de la vida consagrada y para pedir al Señor que siga suscitando vocaciones que, desde el carisma de san Agustín, vivan con alegría la llamada a la fraternidad y la entrega total.
¡Feliz Día de la Vida Consagrada a todos los hermanos y hermanas que viven este don con entrega y alegría!
| 294.26.013-m.2026.014-gen-comunicazione-lettera-pg-ordine-messaggio-giornata-della-vita-consacrata-294.pg_.osa-esp.pdf | |
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“Un solo Espíritu, una sola esperanza” (Ef 4, 4)
| Del 18 al 25 de enero, las hermanas agustinas del Monasterio de la Conversión nos hemos unido, como cada año, a la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, principalmente, a través de la oración constante pero también por medio de varios encuentros formativos en nuestro monasterio con el fin de ahondar en el tema de esta semana ecuménica, centrada en el pasaje bíblico de Efesios 4, 4: “Un solo Espíritu, una sola esperanza”. |
Una semana en la que las hermanas hemos podido conocer mejor la Iglesia apostólica armenia –una de las comunidades cristianas más antiguas del mundo—, que ha sido la encargada de preparar y redactar los materiales de esta Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2026.
La Iglesia apostólica armenia, fundada a principios del siglo IV, va más allá de lo religioso, encarnando la resistencia nacional, el patrimonio cultural y la fortaleza espiritual del pueblo.
El genocidio armenio también ha estado presente a través de un documental que mostraba esta etapa histórica y trágica vivida por el pueblo armenio. En abril de 1915 las autoridades otomanas arrestaron a la élite intelectual y política de la comunidad cristiana armenia, dando origen a un genocidio en el que murieron aproximadamente un millón y medio de armenios.
El genocidio armenio también ha estado presente a través de un documental que mostraba esta etapa histórica y trágica vivida por el pueblo armenio. En abril de 1915 las autoridades otomanas arrestaron a la élite intelectual y política de la comunidad cristiana armenia, dando origen a un genocidio en el que murieron aproximadamente un millón y medio de armenios.
El acto central de la semana tenía lugar este sábado, 24 de enero, a las seis de la tarde con la celebración ecuménica que, bajo el título ‘Luz de luz para la luz’, realizamos en nuestra Iglesia de la Reconciliación en la que participaron cuatro hermanas ortodoxas del Monasterio Ortodoxo Rumano de la Natividad de Cenicientos, así como todos los que quisieron participar en esta oración por la unidad de los cristianos.
Para concluir, el domingo por la tarde las hermanas teníamos un encuentro on-line con Antonia Arslan, escritora italiana de familia armenia, autora del libro ‘La casa de las alondras’. Una obra que relata la historia de las mujeres que sufrieron el trágico éxodo del pueblo armenio, coincidiendo con la Primera Guerra Mundial, y que se desencadenó a raíz de los deseos de reafirmación nacional de Turquía. La película ‘El destino de Nunik’ se inspiró en este libro de Antonia Arslan.
El pasado domingo 18 de enero, durante el rezo de Vísperas, tuvimos la gran alegría de recibir en nuestra comunidad a Arantxa, procedente de México, quien inicia con nosotras este año de postulantado.
Damos gracias a Dios por su llamada y por el don de su presencia entre nosotras. Pedimos a todos que la acompañen con su oración, para que este tiempo de discernimiento y formación sea un camino fecundo, lleno de luz y fidelidad al proyecto que el Señor tiene para ella.
“Como entre el fuego y el agua hay que caminar”
(San Agustín. Carta 48)
| Ante la mirada de una multitud de testigos, entre los que se encontraban familiares, amigos, vida religiosa, laicos de nuestra fraternidad, las hermanas de la Comunidad y todos los que quisieron acompañarla en el paso más importante de su Consagración, nuestra hermana Carmen dijo sí al Señor para siempre en su Profesión Solemne, que celebramos en la Iglesia de la Reconciliación de nuestro Monasterio de la Conversión, el sábado 10 de enero |
Sobre las doce del mediodía se iniciaba la ceremonia con la procesión de entrada. El presidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, presidió la Eucaristía y, junto a él, concelebró un numeroso grupo de sacerdotes.
El lema elegido por nuestra hermana Carmen para su Profesión Solemne es “Como entre el fuego y el agua hay que caminar”, de la Carta 48 de Nuestro Padre San Agustín.
Pedimos al Señor, por intercesión de todos los santos, que le conceda a nuestra hermana Carmen el don de la fidelidad y de la escucha de la Palabra de Dios
Pedimos al Señor, por intercesión de todos los santos, que le conceda a nuestra hermana Carmen el don de la fidelidad y de la escucha de la Palabra de Dios
Como cada año, la Comunidad de la Conversión se une a toda la Iglesia en la celebración del Octavario por la Unidad de los Cristianos, que tendrá lugar del 18 al 25 de enero de 2026, en el marco de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos.
Este año, la Iglesia celebra esta semana bajo el lema «Un solo Espíritu, una sola esperanza», tomado de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios:
«Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como han sido llamados a una sola esperanza de su llamamiento» (Ef 4,4).
Los materiales para la reflexión y las celebraciones del Octavario han sido elaborados conjuntamente por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y la Comisión de Fe y Constitución del Consejo Ecuménico de Iglesias. En esta ocasión, la Iglesia Apostólica Armenia ha sido la encargada de preparar las oraciones y reflexiones que acompañarán esta Semana de Oración.
«Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como han sido llamados a una sola esperanza de su llamamiento» (Ef 4,4).
Los materiales para la reflexión y las celebraciones del Octavario han sido elaborados conjuntamente por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y la Comisión de Fe y Constitución del Consejo Ecuménico de Iglesias. En esta ocasión, la Iglesia Apostólica Armenia ha sido la encargada de preparar las oraciones y reflexiones que acompañarán esta Semana de Oración.
| 2.folleto_semana_oración_unidad_.pdf | |
| File Size: | 1095 kb |
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Durante todos los días del Octavario, seguiremos estos materiales en nuestra oración comunitaria y en las celebraciones eucarísticas, uniéndonos al clamor de toda la Iglesia por el don de la unidad.
De manera especial, el sábado 24 de enero, abrimos las puertas de nuestro Monasterio e invitamos a toda persona que lo desee a vivir con nosotras una jornada de oración, reflexión y convivencia, en el espíritu del ecumenismo.
Que esta Semana de Oración sea para todos un tiempo de gracia, de conversión del corazón y de renovada esperanza, caminando juntos hacia la unidad querida por Cristo.
El próximo 10 de enero, nuestra querida hermana Carmen Corral Rivas realizará la Profesión de votos Solemne en el Monasterio de la Conversión, ubicado en Sotillo de la Adrada (Ávila).
Este acto de consagración definitiva a la vida religiosa será un momento de profunda alegría y agradecimiento, tanto para ella como para toda nuestra comunidad.
Os invitamos a todos a uniros a la oración por nuestra hermana, pidiendo que el Señor continúe guiando su camino y la bendiga en esta nueva etapa de su vida consagrada.
Este acto de consagración definitiva a la vida religiosa será un momento de profunda alegría y agradecimiento, tanto para ella como para toda nuestra comunidad.
Os invitamos a todos a uniros a la oración por nuestra hermana, pidiendo que el Señor continúe guiando su camino y la bendiga en esta nueva etapa de su vida consagrada.
| Desde el 18 de diciembre, en el Monasterio estamos viviendo los últimos días del Adviento de una manera especialmente recogida y orante. Hasta la Nochebuena, cada mañana antes del amanecer, celebramos la Santa Misa “Rorate caeli”, una tradición antigua de la Iglesia que nos ayuda a prepararnos para la Navidad. |
En la oscuridad de la noche, la luz de las velas va iluminando poco a poco el templo, mientras la comunidad se reúne para orar y celebrar la Eucaristía. Este clima de silencio y sencillez nos invita a esperar al Señor con el corazón despierto, dejándonos acompañar por la Palabra y la oración
Durante estos días celebramos también la "Semana de la Expectación", marcada por las antífonas que la Iglesia canta al atardecer y que expresan el deseo profundo de la venida del Salvador. Son palabras breves y llenas de esperanza que nos ayudan a poner nombre a nuestra espera.
Estas celebraciones nos ayudan a vivir el Adviento como un tiempo de espera vigilante y confiada, junto a la Virgen María, hasta que en la Noche Santa resuene el anuncio gozoso del Enmanuel, Dios con nosotros
Estas celebraciones nos ayudan a vivir el Adviento como un tiempo de espera vigilante y confiada, junto a la Virgen María, hasta que en la Noche Santa resuene el anuncio gozoso del Enmanuel, Dios con nosotros
Os enviamos nuestra felicitación de este año. La imagen del Belén ha sido pintada por Natalia Babotenko, la madre de la familia que acogimos en el monasterio por seis meses al inicio de la guerra en Ucrania con sus cuatro hijos. La meditación para este tiempo ha sido escrita por M. Prado, deseamos que su lectura y meditación ayude a todos a reconocer la presencia de Dios en medio de nosotros en el Niño de Belén.
Muy unidas, con cariño y gratitud por estar cerca, por sostener y apoyar nuestra vida.
¡Feliz año 2026!
Muy unidas, con cariño y gratitud por estar cerca, por sostener y apoyar nuestra vida.
¡Feliz año 2026!
Carta de Comunión Navidad 2025 I Confluirán hacia Él todas las naciones
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Las hermanas del Monasterio de la Conversión ofreceremos en Madrid dos conciertos-oración de Adviento y Navidad bajo el lema “Hacía Él confluirán todos los pueblos”, una invitación a preparar juntos el corazón para la llegada del Señor a través de la música, la contemplación y la belleza.
En medio del ritmo propio de estos días previos a la Navidad, los conciertos quieren abrir un espacio de calma, silencio habitado y encuentro interior. A través de cantos litúrgicos, tradicionales y composiciones propias, deseamos proponer un itinerario espiritual que nos conduzca hacia la luz del Dios que viene, hacia Aquel en quien convergen los anhelos y búsquedas de todos los pueblos.
En medio del ritmo propio de estos días previos a la Navidad, los conciertos quieren abrir un espacio de calma, silencio habitado y encuentro interior. A través de cantos litúrgicos, tradicionales y composiciones propias, deseamos proponer un itinerario espiritual que nos conduzca hacia la luz del Dios que viene, hacia Aquel en quien convergen los anhelos y búsquedas de todos los pueblos.
| Jueves, 18 de diciembre Concierto-oración | 20:45 h Parroquia Sta. María del Pinar C/ del Jazmín, 7 (Madrid) | Lunes, 22 de diciembre Concierto-oración | 20:15 h Parroquia Ntra. Señora del Rosario Plaza de los Franciscanos, 3 (Madrid) |
Desde la comunidad os invitamos a celebrar con nosotras este camino hacia la Noche Santa, para que, también hoy, “hacia Él confluyan todos los pueblos”.
¡Os esperamos!
Comunidad de la Conversión
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