"Ten misericordia de nosotros"El Viernes Santo por la mañana tenía lugar la segunda clave dentro del Triduo Pascual: ‘Ten Piedad. La Tierra Santa, la Túnica Santa, el Cuerpo único, desgarrados’. Esta charla nos llegaba desde Perú de la mano de Madre Carmen Toledano, con un carácter especialmente orante a través de un continuo “Señor, ten piedad”. Madre Carmen recordaba que “el Cordero de Dios es llevado a la muerte por nosotros. Su cuerpo está dividido” porque Jesucristo nos ofreció la comunión y le hemos dado división, “nos ofreció paz y seguimos en guerra”.
A través de los personajes del fariseo y el publicano que aparecen en Lc 18, 9-14, se nos recordaba en esta clave las dos actitudes que podemos adoptar ante Dios. Por un lado, la del fariseo egocéntrico, orgulloso, que se vanagloria de ser distinto y mejor que los demás; y, por otro lado, la actitud del publicano avergonzado de sí mismo porque se siente pecador, inmerecidamente amado, se muestra humilde en su oración a Dios clamando: Ten piedad, ‘¡Ten compasión de mí, que soy pecador!’. Madre Carmen señalaba que, ante la conciencia de nuestra miseria, solo podemos pedir piedad y misericordia. Ante el grito de los pobres y desvalidos, Jesús se hace ternura y abraza lo pequeño, lo frágil, lo humilde.
El día terminaba con la oración ante la Cruz como un tiempo especial de intercesión silenciosa, presentando cada uno a Jesús a todos los que sufren, a los enfermos, a los que viven en medio de la guerra y a todos aquellos que llevamos en el corazón. El silencio intercalado con música acompañó esta oración de lamento, pero a la vez, de espera confiada.
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