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Solemnidad de la Anunciación del Señor

25/3/2020

 
Conferencia de Gianluca Busi sobre la Anunciación a través de la iconografía
TRADUCCION Anunciación 1
LA ANUNCIACIÓN / 1
Temas generales
0,20 La Anunciación. Presento este comentario al icono de la Anunciación por medio de tres conferencias desde mi estudio. En la primera me ocuparé de los temas generales, en la segunda veremos de forma concreta el icono, es decir la tradición oriental, y en la tercera y última las variaciones occidentales sobre este tema.
0,45 Para estudiar un icono (creo que esta será una conferencia de una larga serie), pienso que podemos usar como referencia estos libros: el primero y el más importante es el libro ICONOS DE LAS DOCE GRANDE FIESTAS BIZANTINAS, de Gaetano Passarelli, obra fundamental que recomiendo su adquisición, y que recoge todos los textos que se refieren a las doce Grandes Fiestas.
1.22 Además el libro, muy importante,  de Egon Sendler LOS ICONOS BIZANTINOS, que toca varios temas, y presenta de forma concreta todos los iconos de la Madre de Dios en la tradición oriental, con capítulos dedicados a la los iconos en el contexto litúrgico, y por tanto a las doce grande fiestas.
1,41 Es muy bueno también el libro de Spidlik y Rupnik LA FÉ SEGÚN LOS ICONOS, con una serie de comentarios espirituales a partir de las obras de los padres griegos y latinos, pero especialmente griegos, autores que conocen muy bien el oriente cristiano…
2.02 Para pasar después a la obra clave MARÍA EN EL ARTE EUROPEO, de Timothy Verdon, de la que tomo casi todas las citas para los temas occidentales.
2.13 Por último mi libro LA SEÑAL DE JONÁS, que ofrece en la parte central el comentario de trece iconos, de los que uno es el icono de la Anunciación.
2.26 Parto sobre todo de estos cinco libros fundamentales para presentar mis planteamientos.
2.30 A la hora de tratar los temas generales hablaré especialmente de los orígenes y tradiciones ligados a la Fiesta litúrgica, pasando después a los aspectos teológicos y espirituales.
2,44 Los orígenes y tradiciones. Sobre el icono de la Anunciación, nuestro tema, no sabemos con exactitud sus orígenes, por lo que imaginamos que es el dogma de Éfeso del año 431 (donde la Madre de Dios es definida como Theotocos) el que está en el origen de la Fiesta. Junto con la Pascua de Resurrección y la Natividad, la fiesta se dirige a la infancia de Jesús, creándose una fiesta que explicita el misterio de la Encarnación.
3.18 Sabemos que ya desde el siglo V la fiesta se celebra en fechas diferentes en función de matices teológicos y el peso de las distintas tradiciones. Una de las más antiguas (perteneciente al siglo III), establece el 25 de marzo como fecha de la creación del mundo, de la anunciación y de la crucifixión.
3.47 Una tradición posterior calcula la Anunciación a partir de la Epifanía (el 6 de enero), y la establece el 7 de abril. Otra tradición la sitúa más tarde para hacerla coincidir con la Cuaresma, estableciéndola en Adviento (tradición presente en las iglesias mozárabes, coptas y monofisitas).
4.13 En Roma el papa Sergio (687-701) fija la Anunciación el 25 de marzo (cálculo hecho a partir de la fiesta del Sol Invictus, que es el 21 de diciembre), siendo el 25 de diciembre el centro de la semana después de los nueve meses de la gestación. Realmente él toma la semana del 21 al 28 de diciembre, elige el día central de esta semana, el 25 de diciembre, y restando nueve meses, tenemos la fecha de la Anunciación. Si la fecha clave de la semana del Sol Invictus es el 25 de diciembre, según el papa Sergio tenemos la fecha de la Natividad.
5.04 Esta es una Anunciación de la escuela de Novgorod, perteneciente al siglo XV. Con ella comenzamos a ver, y veremos en lo que será una larga exposición, cómo se representa la Anunciación a lo largo de la tradición. Aquí vemos ya los elementos fundamentales, como son el ángel, María y  los dos grandes edificios que prolongan sus figuras. Vemos también cómo el ángel sube esa especie de muro que protege el lugar donde se produce la Anunciación.
5.35 Presento ahora dos iconos míos, el icono de la Crucifixión y el icono de la Natividad, para mostrar, como ya he señalado, que la tradición tiende de hecho a unir la Anunciación, restando nueve meses a la fecha del Nacimiento, con la Natividad, mientras que otras tradiciones relacionan la Anunciación con el misterio de Cristo nacido y muerto en la cruz.
6.04 La primera hipótesis sobre la fecha de la Anunciación la encontramos en Anastasio de Antioquía, padre del siglo VII, quien hace coincidir el 25 de marzo con el día de la creación a partir del siguiente cálculo: el 20 de marzo (el 21 es el equinoccio de primavera) más seis días (creación del hombre), de donde derivaría el 25 de marzo. El tema importante para este padre es la relación, que no hemos visto todavía, entre la Anunciación y la creación, y dice así:
6.47 El primer mes por tanto empieza con el equinoccio de primavera, siendo el primero según la naturaleza en el comienzo del tiempo, que fue creado a la vez que el mundo. Siendo así las cosas, no era quizá lo más lógico que aquél que creó al hombre al inicio, no eligiese el mismo día para unirse a la carne?
7.12 Tenemos también un testimonio de Máximo el Confesor, con el mismo planteamiento de Anastasio, que dice: A qué hora tuvo lugar la Anunciación? La Virgen estaba ya ayunando y rezando de pie al lado de la fuente, pues ya había concebido a la fuente de la vida. Era el primer mes, el mes en el que Dios creó el mundo para mostrarnos que ahora renueva el mundo viejo. Era Domingo, día en que se produjo la Resurrección, y fue a primera hora.
7.42 Muestro ahora algunos mosaicos de Monreale, donde vemos que Dios crea al inicio la luz, y a los ángeles, para ver en el recuadro de la derecha cómo Dios descansa después de la obra de la creación. Estas escenas unen la Anunciación con el día de la creación, entendiendo muy bien la analogía, es decir la existencia de una primera creación, un primer comienzo, con la Anunciación, donde según estos padres se produce una nueva creación y un nuevo comienzo, con lo que queda clara la analogía de la creación con la Anunciación, como el inicio y un nuevo inicio.
8.30 Aquí podemos ver la Anunciación dentro de las Puertas Reales en el centro del gran iconostasio de la iglesia rusa, mientras que aquí, anticipando un tema que veremos al tratar la tradición occidental, podemos ver en la capilla de los Scrovegni, en la parte alta del arco de entrada al presbiterio, cómo Giotto sitúa al ángel y a la Madre de Dios en este punto para hacernos ver que el altar y el presbiterio son el vientre del que vuelve a nacer hoy el Hijo en la Eucaristía.
9.08 El texto bíblico más concreto lo podemos ver en el capítulo 1 de Lucas, versículos 26-38, texto que no voy a leer en su totalidad por ser bien conocido; este texto nos presenta el escenario donde el ángel Gabriel (el que anuncia las grandes maravillas de Dios) se presenta ante la Virgen y le dice: el Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; finalmente María dirá: he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra. Y el ángel se alejó de ella.
9.54 Al hilo de este texto, incluyo una obra de Filippo Lippi, una de mis favoritas y que comentaré ampliamente en la tercera conferencia, y en la que vemos al ángel que se inclina ante la Madre de Dios, quien recibe el anuncio del Padre por medio de la paloma, mientras el ángel se arrodilla para pronunciar ante ella estas palabras de Dios.
10.20 Paso ahora, después de haber hablado de temas generales sobre la tradición de la Anunciación y los textos que tratan de fijar la fecha, a los aspectos teológicos y espirituales. He seleccionado cinco, aunque podrían ser muchos más, por lo que voy a hablar solo de estos: la escalera que une a Dios con el hombre, María entendida como zarza ardiente, María hija de la sabiduría y relacionada con la eucaristía, María mujer perfecta, y el tema del Hortus conclusus (el jardín protegido) o el tema de la virginidad.
11.03 En lo relativo al tema de la escalera que une a Dios con el hombre, tenemos el texto del Génesis 28,12 que es el precedente claro. Aquí leemos que Jacob tuvo un sueño en el que una escalera apoyada en la tierra, llegaba hasta el cielo; y he aquí que los ángeles de Dios subían y bajaban por ella.
11.27 Este tema lo encontramos también en el evangelio de Juan al comienzo del primer capítulo, donde Jesús responde a Natanael: Crees porque te he dicho que te he visto debajo de la higuera? Verás cosas mucho más grandes que esta. A continuación le dice: en verdad en verdad te digo: verás abrirse el cielo y a los ángeles subir y bajar sobre el hijo del hombre. En la Stikirá o luces para la fiesta de la Anunciación, se lee: te saludo (dirigido a María), puente que conduce al cielo y escalera que lleva a lo que Jacob contempló.    
12.11 Este tema es representado en los iconos por medio de este primer icono del Sinaí, donde vemos la escalera que une el cielo y la tierra, así como la vida monástica, representada aquí como una subida al cielo en la que los diablos intentan apartar a los monjes arrastrándolos hacia el suelo. Según esta visión, La Madre de Dios es esta escalera que une el cielo con la tierra, por la que los ángeles suben y bajan, es decir el tema del ángel que lleva el anuncio a María descendiendo por una escalera, que es la Madre de Dios.
12.55 Otra iconografía que hace referencia a este tema de María como escalera que une el cielo con la tierra la encontramos en el icono denominado La zarza ardiente, llamado así porque recuerda la visión que tuvo Moisés de la zarza que ardía sin quemarse. Si observamos la parte derecha, vemos una imagen ligada a esta idea, como es la de Génesis 28 que hemos leído,  donde vemos a los ángeles que suben y bajan protegiendo a Jacob de Esaú durante su sueño.      
13.32 El tema que he planteado al presentar el icono de la Zarza ardiente, lo desarrollo con esta primera cita muy conocida (no entro en su detalle) del Éxodo 3, donde Moisés se quita las sandalias al ver la zarza ardiente que no se quema. Este episodio lo comenta Hesiquio de Jerusalén en su segunda Homilía sobre la Madre de Dios, donde dice: “A ti, oh Virgen, los profetas te dedicaron alabanzas, y todos te han llamado Portadora de Dios. Uno de llamó Vara de Jesé, otro te comparó con la zarza que arde y no se quema, en clara alusión a la carne del Unigénito y a la Virgen Madre de Dios: ardía pero no se quemaba, porque dio a luz pero no abrió su vientre; concibió, pero no contaminó su seno; dio a luz al Niño, pero mantuvo sellado su útero; proporcionó leche, pero conservó intactos sus pechos; llevaba en su interior al Niño, pero no se convirtió en esposa; creció el Niño, pero no había padre…”      
14.43 Aquí podemos ver dos iconos en detalle sobre el tema de María como zarza ardiente. El primero es de escasa calidad, pero queda claro qué es lo que representa: vemos a Moisés que se descalza y contempla en el centro a la Madre de Dios dentro de una zarza que no se quema; una analogía que ya hemos visto en los Padres entre María y la zarza ardiente. A la derecha vemos un icono, cuya imagen cristalizó posteriormente, con María como zarza ardiente para expresar esta analogía.
15.30  Otro de los temas generales es el de María como figura de la Sabiduría en relación con el tema de la Eucaristía. Sabemos que el texto de los Proverbios 8, 22-30, que cito de forma breve,  es un himno a la sabiduría, que dice de sí misma: “El Señor me ha creado como inicio de su actividad, antes que cualquier otra cosa, en los orígenes. He sido formada desde la eternidad, desde el inicio, desde los comienzos de la tierra”.
16,06 También en Ezequiel 9, 1-6, se reafirma esta idea, diciendo: “La sabiduría ha levantado su casa, ha tallado sus siete columnas. Ha sacrificado su ganado, ha preparado su vino y ha dispuesto la mesa. Ha mandado a sus siervas a proclamar en los puntos más altos de la ciudad: Quien sea inexperto, que venga aquí. Y a quien carece de juicio le dice: Venid, comed de mi pan, y bebed el vino que he preparado. Abandonad la ignorancia y viviréis; caminad rectos por el camino de la inteligencia”.
16,49 De forma muy clara vemos aquí cómo el tema de la sabiduría está unido a la figura de María, y cómo esta sabiduría se convierte después en dadora de vida y de alimento, por lo que estos dos temas están estrechamente unidos.
17.07 Podemos ver en estas imágenes (el primer recuadro pertenece a una miniatura medieval) a Cristo, o más propiamente Dios creador, quien aparece con el compás diseñando un esquema del mundo. En la imagen de la derecha, si bien es de estilo popular y poco clara, nos permite ver bien a Dios Padre que crea a Adán y Eva en el jardín del Edén y les da su bendición; a su lado y dentro de su manto, vemos a la Madre de Dios ya presente en la creación. Está claro que es una alusión clara al libro de los Proverbios, donde se dice que la sabiduría estaba ya presente en el momento de la creación, interpretándose aquí la sabiduría como la Madre de Dios.
18.05 Esta es una imagen muy famosa y que me gusta citar continuamente, que me ha ilustrado el profesor Timothy Verdon en sus estudios sobre el Renacimiento. Estamos en los Uffizi de Florencia, pertenece a Massaccio y es conocida como Santa Ana Metterza. En ella vemos que la Virgen coge la pierna del niño y en cierto modo la amasa para preparar el pan de quienes que asisten a la eucaristía. Sabemos que esta obra es un pequeño cuadro de altar, pintado parta el Hospital de los Inocentes, Monasterio en que había monjas que recogían a los niños abandonados en el torno.
18.52 En esta obra Massaccio traduce de forma clara y evidente la reciente cita de Ezequiel 9, donde se dice que la sabiduría construye una casa, prepara como buena ama de casa un banquete con viandas suculentas para poder ofrecerlas a todos. Esta cita la vemos traducida en una imagen muy querida por nuestra iconografía occidental, especialmente en la Madre de Dios, que es sabiduría, que prepara el banquete y da este alimento a la humanidad, siendo este alimento su propio Hijo dado en el verdadero cuerpo de la Eucaristía.
19.35 Otro tema, que será el último es de la Mujer perfecta. Insisto sobre estos temas, porque considero que nos ayudarán a entender las raíces que han modulado estos modelos tan queridos por la tradición.
19.51 La mención a la mujer perfecta del Antiguo Testamento la encontramos bien expresada en el capítulo 31 del Libro de los Proverbios, que cito aquí a grandes rasgos. Dice así: “Quién puede encontrar una mujer perfecta? Su valor es muy superior al de las perlas… Ella se parece a las naves de los mercaderes, haciendo llegar de lejos las provisiones. Se levanta antes de que amanezca y prepara el alimento para su familia… Ve una parcela de tierra y la compra, y con el trabajo de sus manos planta una viña… Se reviste de energía y despliega la fuerza de sus brazos… Ni siquiera de noche se apaga su lámpara. Pone sus manos en la rueca  y sus dedos manejan el huso.
20.47 Podría continuar leyendo este texto, pero al leerlo nos damos cuenta de que las muchas menciones que hará la tradición, referidas sobre todo a la ambientación de la Anunciación, suponen una referencia muy clara al texto de la mujer perfecta del capítulo 31 del libro de los Proverbios, es decir María que recibe este anuncio de noche, en la intimidad de su casa; lo recibe mientras está trabajando para hacer colchas de lino y de púrpura, pues estos son sus vestidos.
21.29 Añadiría que este es un tema importante, pues de él derivan prácticamente todos los detalles de la ambientación de la Anunciación.
21.40 Aquí vemos dos iconos: el primero es la Anunciación de Ustij, del siglo XII, donde de forma muy particular se representa a la Madre de Dios con el niño en su seno, un niño de casi tres meses, ya formado por tanto, en el momento mismo en el que recibe el anuncio; es de destacar el hecho de que con su mano izquierda sostiene el huso (clara referencia a la rueca y el huso del libro de los Proverbios) para expresar que el ángel le da el anuncio mientras ella estaba ya tejiendo el cuerpo de Cristo con esa colcha que tejía con el hilo rojo y la rueca, que ha sido interpretada por la tradición como la carne de su hijo.
22.36 Este es el icono de la Madre de Dios de la Señal, la Virgen de las Blanquernas, con la misma idea: la Madre de Dios que en el momento de recibir el anuncio del ángel, tiene ya en su seno formado al niño de tres meses porque de noche hilaba y tejía su cuerpo, haciendo una colcha y animada por el anuncio del ángel.
23.05 Finalizo con el tema del Hortus Conclusus, que podríamos traducir como Jardín Protegido, leyendo el siguiente texto: Será durante la Edad Media cuando la expresión Hortus Conclusus (que evoca los versos bíblicos del Cantar de los Cantares) tome cuerpo para definir el jardín. El propio concepto de jardín parece que está unido desde sus orígenes a la idea de lugar cerrado, protegido por un muro insalvable, en el que las plantas, sabiamente seleccionadas y convertidas en amigas del  hombre, están protegidas de la presencia humana y animal: es el espejo de una naturaleza fecunda y ordenada, en contraposición al desorden hostil del mundo exterior. El propio recinto, que aparece ya en las representaciones de los jardines, desarrollará después, además de su carácter de protección, el hecho de convertir en sagrado e inviolable este espacio cerrado: en la cultura de todas las épocas, el jardín representa un lugar encantado y deseable, siendo un privilegio la posibilidad de acceder a él.
24.22 Queda clara la referencia al capítulo cuarto del Cantar de los Cantares, donde se dice: Tú eres un jardín cerrado, hermana mía, esposa, jardín cerrado, fuente. La cita latina es Hortus conclusus, soror mea, sponsa, hortus conclusus, fons signatus. Tus brotes son un jardín de granados, con los frutos más exquisitos, con cipreses y nardos, nardos y azafrán, canela y cinamomo, con todas las variedades de árboles del incienso; mirra y aloe, con los aromas más exquisitos. Fuente que riega los jardines, pozo de agua viva, corrientes fluidas del Líbano.
25.08 Este es un tema importante que veremos muy a menudo, incluso en la tradición occidental; estableciéndose una analogía entre el episodio de la Anunciación y el paraíso terrenal, donde fueron creados Adán y Eva y de donde fueron expulsados por el pecado original.
25.33 La tradición insiste mucho en el hecho de que la Anunciación del ángel a María se hace presente nuevamente en este jardín, donde toda la creación es renovada, por lo que María es interpretada como la nueva Eva; pero especialmente en la Anunciación deberemos ver que María es presentada como este jardín cerrado, fuente precintada y jardín protegido donde la creación reencuentra su vocación original por medio de la virginidad de María, que ha custodiado toda la belleza de la humanidad, perdida por Eva, por lo que ha sido capaz de atraer la voluntad de Dios al destacar por esa custodia y belleza; todo lo cual, siguiendo la tradición, habría provocado el misterio de la Anunciación.
26.30 Por tanto creo que este tema del Hortus conclusus debe ser un gran referente al tratarse de uno de los temas más importantes.
26.40 Aquí vemos, para acabar, esta miniatura medieval, con la Madre de Dios vestida al modo renacentista con dos ángeles: uno que le abre el libro (cita de Isaías 7,14), mientras que el otro (Gabriel) lleva el anuncio. Vemos también detrás un muro con la barandilla florida, que nos habla de María como Hortus conclusus. Es decir, su humanidad ha sido hallada tan perfecta en su custodia, que Dios ha sabido y ha querido confiar en esta mujer para darnos su bien más preciado, como es su propio Hijo.
27.20 A partir de estos conceptos que he tratado de transmitir, desarrollaré el tema de la Anunciación en dos conferencias separadas, una sobre la iconografía oriental y la otra sobre la iconografía occidental.
Anunciación 2 y 3

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