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En nuestro monasterio hemos tenido la oportunidad de ahondar en este itinerario a través de distintas actividades formativas, litúrgicas y testimoniales que han enriquecido la celebración de esta semana cuyo principal fin es mantenernos en oración constante por la unidad de los cristianos, conociendo cada vez más las distintas confesiones cristianas para ser conscientes de lo que nos une, pero también, para caer en la cuenta de lo que nos separa, con el objetivo de poder caminar hacia la reconciliación que solo puede darse de la mano de Cristo y que cuenta con nuestra colaboración para que sea posible. Este año, los materiales para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos han sido realizados por el Consejo de Iglesias de Minnesota (Estados Unidos), después de la ejecución extrajudicial del joven afroamericano George Floyd el 25 de mayo de 2020. Por lo que esta vez, el problema del racismo ha sido el tema de fondo de todo lo vivido durante estos días. El lema elegido en esta ocasión, “Haz el bien, busca la justicia” (Is 1, 17), nos ha acompañado en este itinerario en el que la compasión y la misericordia son las actitudes necesarias para poder dar culto a Dios desde la verdad, la paz y la justicia. Tras una semana intensa al adentrarnos en esta realidad del ecumenismo, en la que la Eucaristía y la Liturgia han estado impregnadas por este sello de la unidad, este miércoles terminábamos con la celebración ecuménica en la que recibimos en nuestro Monasterio de la Conversión a los hermanos ortodoxos del monasterio de Cenicientos. Madre Timotea y la hermana Irina vinieron acompañadas por el Padre Marius, con quienes pudimos compartir un encuentro previo a la celebración ecuménica en el que también estuvieron presentes el delegado diocesano de Ecumenismo, Emeterio Pato, y don Cecilio, párroco de Sotillo de la Adrada (Ávila). El Padre Marius compartía en este encuentro que la Liturgia nos une a todos los cristianos porque en ella todos nos dirigimos a Cristo y todos estamos ahí por Él. Asimismo, la Creación es un lugar de encuentro porque, siendo tan diversa, todo está integrado para el bien de todos. En este sentido, el Padre Marius decía que lo fundamental es cuidar el alma; si cuidamos el alma, el alma no puede destruir nada. En la celebración ecuménica también participaron algunos vecinos de Sotillo de la Adrada, que quisieron acompañarnos en este momento de oración por la unidad de los cristianos. Que este deseo de unidad siga acompañándonos en la oración durante todo el año.
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