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De Perú a Portugal, parando en el Monasterio de la Conversión
Durante estos días, del 24 al 27 de julio, tuvimos la oportunidad de compartir vida, testimonios, culturas y, sobre todo, la fe que nos une en Cristo, que se hizo patente en la oración y en la Eucaristía de cada día.
Para las hermanas que estamos en Sotillo, fue una alegría poder recibir a un grupo de peruanos, teniendo en cuenta nuestra presencia en aquel país, con las hermanas que habitan en el Monasterio de la Encarnación, en la ciudad de Lima, donde desarrollan nuestro mismo carisma y forma de vida. Uno de los días más entrañables fue el martes 25 de julio, solemnidad de Santiago Apóstol, porque pudimos compartir con los peregrinos peruanos la misión que realizamos en el albergue parroquial Santa María, en Carrión de los Condes (Palencia), donde acogemos a peregrinos que caminan hacia Santiago de Compostela. La casa vibraba al latir de Santiago, cada rincón era un espacio de acogida del peregrino. ¡Carrión en Sotillo! Preparamos para nuestros peregrinos peruanos distintos talleres: la acogida en nuestro albergue, el lavatorio de los pies, una explicación de los signos del Camino, el encuentro musical y algunos testimonios de hermanas peregrinas. Terminamos el día con la Eucaristía, acción de gracias, dándoles la bendición y enviándoles a ser estrellas que brillen en la noche del mundo.
Otro momento especialmente emotivo fue la despedida. Antes de partir a Portugal para participar en la JMJ, las hermanas les cantamos el himno de la Jornada Mundial de la Juventud de este año, que lleva por título “Há Pressa no Ar”. Ellos también compartieron con nosotras cantos y bailes tradicionales de Perú y nos hicieron entrega de varios regalos típicos de su país. Entre la alegría por el encuentro y la nostalgia por la despedida, nuestros peregrinos peruanos partieron hacia Lisboa para vivir en primera persona la JMJ que ya les esperaba con los brazos abiertos. ¡Gracias, Perú! La alegría de los jóvenes italianos, de camino hacia la JMJ
Llegaron de madrugada. Venían desde Turín (Italia) para pasar unos días en nuestro monasterio, antes de participar en la JMJ de Lisboa.
Del 31 de julio al 4 de agosto, estos 57 jóvenes peregrinos italianos nos contagiaron con su alegría, con su espíritu de fraternidad y amistad. Estos días previos a su llegada a la Jornada Mundial de la Juventud han sido muy especiales porque se han ido preparando para algo grande: todo lo que el Señor les tenía preparado en la JMJ.
Uno de los momentos más especiales fue el encuentro de las hermanas con ellos, el miércoles 2 de agosto por la mañana, donde un par de hermanas compartieron su testimonio y donde también pudimos explicarles nuestra vida y misión.
Durante su estancia aquí, los peregrinos italianos aprovecharon para visitar alguna ciudad importante y cercana a nuestro monasterio.
Pero, si tuviéramos que destacar algo clave de lo vivido con este grupo de jóvenes, diríamos que ese momento era la Eucaristía que celebrábamos con ellos cada día. Presidida por el sacerdote que los acompañaba, vivimos con gran unción este momento culmen de la vida cristiana. En el encuentro de despedida, nos contaron cómo viven la fe, cómo la comparten como grupo y cómo unos van transmitiendo la fe a otros, de los jóvenes a los más pequeños. También fue un tiempo para compartir canciones y para darles la bendición final y de envío. Las hermanas compartimos con ellos la bendición y la entrega de la estrella que realizamos en el albergue parroquial Santa María de Carrión de los Condes (Palencia), donde acogemos a peregrinos del Camino de Santiago.
Con la emoción y la alegría de lo compartido durante estos días, nos despedimos de nuestros peregrinos italianos, esperando encontrarnos nuevamente con ellos aquí o en Italia, donde también estamos presentes a través de un grupo de hermanas. ¡Gracias, Italia! Los comentarios están cerrados.
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