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Esta ha sido la certeza que hemos vivido la comunidad en la pequeña misión que realizamos en los llamados "días previos en diócesis". Por petición de D. Antonio Monteiro, obispo de Aveiro (diócesis al norte de Lisboa), un grupo de hermanas nos desplazamos del 26 al 31 de julio para acompañar las actividades que allí estaban organizadas por los Comités parroquiales de la JMJ. Durante esos días pudimos compartir con un grupo de jóvenes españoles, principalmente de Pamplona (aunque también pudimos reencontrarnos con nuestros amigos de Burgos), la alegría de la fe. El primer día que nos encontramos en la parroquia de Santo André de Vagos vimos un grupo de peregrinos llenos de ilusión por comenzar estos días "de camino" hacía el encuentro con el resto de la Iglesia Universal. No fueron necesarios grandes esfuerzos para vernos totalmente acogidas por este entusiasmo y participar como uno más de los juegos, ensayos, excursiones, visitas,etc, que tenían preparados los voluntarios. En los días que convivimos con las familias y la Delegación de Juventud de Navarra tuvimos oportunidad de celebrar la Eucaristía juntos, de compartir comidas y cenas junto con las familias de acogida, peregrinar al Santuario de Nstra. Señora de Vagos para rezar ante la Virgen, orar, compartir inquietudes y dudas, descubrir la belleza de todos los estados de vida y vocaciones, descubrir la preciosa región de Aveiro con sus playas, ciudades, etc... Tuvimos experiencia de vivir comos los primeros cristianos que partían a otros lugares para descubrir el Evangelio y después llevarlo a los confines de la tierra. Y es que además hemos podido contemplar a Cristo en la belleza de su Iglesia, tal y como hizo San Agustín: su diversidad, su universalidad, su comunión, su caridad... Los miles de peregrinos de todas partes del mundo que se encontraban esos días en Aveiro eran reflejo del Amor de Cristo.
Al terminar esta misión pudimos ir a Fátima para dejar a los pies de la Madre todo lo vivido y principalmente aquellos "peregrinos" que se nos había encomendado, para que pudieran encontrarse con Su Hijo en los días de la JMJ en Lisboa. Por todo ello y por los frutos que darán estos encuentros y el paso del Espíritu Santo en estos jóvenes y en nosotras sólo podemos decir... Deo gratias! Los comentarios están cerrados.
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