“Entra en el gozo de tu Señor” El 26 de agosto, memoria litúrgica de los santos Liberato, Bonifacio y compañeros mártires, conmemoramos el día de los novicios, en el que felicitamos de manera especial a las novicias en nuestra Comunidad. El 27 de agosto, fiesta de Santa Mónica, vivíamos por la tarde una oración guiada por los jóvenes de nuestra fraternidad de laicos, en la que pedimos especialmente por las madres. El 28 de agosto, solemnidad de Nuestro Padre San Agustín, nos reuníamos por la mañana para escuchar la clave en la que Madre Prado se centró en el Libro IX de las Confesiones, en concreto, en el Capítulo X donde San Agustín habla del éxtasis de Ostia Tiberina. Al inicio de su clave, Madre Prado decía que “terminaremos este año jubilar –de la Comunidad— el 6 de septiembre con gozo y acción de gracias”. En esta parte de las Confesiones, San Agustín relata una experiencia fuerte vivida junto a su madre Mónica. En este sentido, Madre Prado señalaba que “Agustín nunca está solo. Siempre hay un testigo en San Agustín. […] Madre e hijo buscan el Absoluto”. “Madre e hijo se preguntan: ¿Dónde está la felicidad? Ellos contemplan su vida desde el final, desde el cielo”, comentaba Madre Prado, que añadía: “La felicidad es aquello que permanece. Los dos se hallan en un punto de su vida de plenitud”. Pero, ¿qué significa entrar en el gozo de mi Señor? A ello hace referencia San Agustín en el Libro IX de las Confesiones. “El párrafo cumbre de este texto es el que habla del silencio. Entrarás en el gozo de tu Señor cuando todo calle, es un camino de disminución. […] Entrar en un camino de humildad, de disminución y de silencio”, explicaba Madre Prado. Después de esta clave, y tras un tiempo de compartir, tenía lugar la Eucaristía. Al final de la misma, tomaron la cruz siete jóvenes de nuestra fraternidad de laicos. Para terminar, una comida compartida con todos los que nos quisieron acompañar en este día de San Agustín.
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